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México electoral: la guerra que viene
Por: Prensa Latina
Fecha de publicación: 19/11/05
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tus panas
México.- Con los candidatos de las tres principales fuerzas políticas virtualmente definidos, México se alista para vivir desde ahora, y hasta el 2 de julio de 2006, una auténtica y sin dudas muy animada "guerra electoral".

Del trío de nombres que se barajan como los más sólidos aspirantes al sillón presidencial, sólo uno, el ex jefe de Gobierno capitalino Andrés Manuel López Obrador, aparece todavía como precandidato por el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Los otros dos -Roberto Madrazo y Felipe Calderón- ganaron ya holgadamente la candidatura de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN), respectivamente, en sendos procesos de elección que provocaron rupturas y fricciones.

López Obrador, que rendirá protesta como candidato perredista el próximo 10 de diciembre en un acto convocado para el Zócalo capitalino, transitó esta etapa de la ruta a Los Pinos en solitario.

Inicialmente pareció que tendría la oposición del tres veces aspirante a la Presidencia de la República y considerado líder moral del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas; pero éste desistió de competir en el proceso interno perredista, alegando que era tiempo de discutir programas y no candidaturas.

No obstante, insistió en que continuaría su actividad política dirigida a crear un frente de izquierda ?" el cual todavía hoy está por conformarse ?"que defendiera un verdadero proyecto alternativo de nación y se sustentara en su propuesta ?oUn México para todos?.

El propio 10 de diciembre, y de fructificar las negociaciones en marcha, el Sol Azteca tiene previsto registrar ante el Instituto Federal Electoral (IFE) una coalición con los partidos Convergencia y del Trabajo (PT), como la alternativa más viable para conseguir el triunfo en las urnas el 2 de julio de 2006.

Según las más recientes encuestas, López Obrador cuenta con el respaldo de un 42 por ciento de los potenciales votantes, 17 puntos por encima del aspirante panista, Felipe Calderón.

Para sorpresa de muchos, el ex secretario federal de Energía ganó sin dificultades las tres rondas de votación organizadas por el blanquiazul con apenas 158 mil 627 votos, el 51.56 por ciento del total emitido.

Calderón desplazó así a quien todos señalaban como ?oel delfín? del presidente Vicente Fox, el ex titular de Gobernación Santiago Creel, quien como el otro pretendiente, el ex secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales Alberto Cárdenas, presentaron más de una queja por presuntas irregularidades en el proceso.

Tan intenso se tornó el llamado ?ofuego amigo? al interior del PAN, que el dirigente nacional de ese partido, Manuel Espino, intentó infructuosamente imponer una ley mordaza para acallar los reclamos de los aspirantes a mantener Los Pinos pintado de azul.

Más si el tono fue elevado en la contienda panista, en el proceso de selección del candidato presidencial en el PRI llegó a provocar más de una fisura, innumerables descalificaciones y una alarmante apatía entre los votantes.

Además, terminó de la forma en que todos anticiparon que lo haría: con un cómodo triunfo del ex dirigente nacional Roberto Madrazo sobre el profesor Everardo Moreno, una figura totalmente desconocida en el escenario político mexicano.

Madrazo ganó con una proporción de 10 votos contra uno la elección primaria, organizada a un costo superior a los cinco millones 500 mil dólares, pero a la cual acudieron a votar apenas un 35 por ciento de los potenciales electores.

La razón de esa falta de interés salta a la vista: la carrera por la postulación presidencial en el tricolor estuvo marcada por la carencia de equidad, de reglas democráticas y la existencia de una agudizada división partidaria, señalaron analistas aquí.

Esta fragmentación, precisaron, lejos de originarse en ideas y proyectos divergentes, surgió de intereses pragmáticos y materiales de las diversas camarillas que se apoderaron del partido tras la derrota sufrida por éste a manos del PAN en julio de 2000.

Inicialmente, en la porfía interna priísta la lucha se perfilaba entre Madrazo y el ex gobernador mexiquense Arturo Montiel, quien abandonó precipitadamente la carrera al filtrarse detalles de presuntos actos ilícitos que involucraban a dos de sus hijos.

Montiel, quien había sido electo por el grupo Unidad Democrática (popularmente conocido como TUCOM: Todos Unidos Contra Madrazo), denunció reiteradamente que la contienda sería inequitativa y acusó al ex líder priísta de organizarla a su favor.

Sin embargo, sus quejas fueron desoídas y luego de retirarse del proceso llovieron sobre él nuevas acusaciones de enriquecimiento ilícito y mal manejo de fondos públicos.

Y es que la dañina ?ocombinación perversa? dinero-política se ha convertido hoy en un creciente problema para la incipiente democracia mexicana.

Para ganar las elecciones, los partidos políticos recurren a cualquier tipo de financiamiento, sea legal o ilegal, deploró el consejero-presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde.

Este ponderó el hecho de contar ahora en ese organismos con un Reglamento de Fiscalización de Ingresos y Gastos, que busca generar mayor transparencia y cortar los vínculos dinero-campañas políticas. Sin embargo, el titular de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), Guillermo Prieto, consideró inviable que en aras de estos objetivos pueda ?oviolentarse? el secreto bancario para conocer las fuentes de financiamiento de los partidos políticos.

En ese sentido, el diario La Jornada consideró también que la referida reglamentación resulta una norma insuficiente para frenar la entrada de recursos ilícitos a las arcas de las agrupaciones políticas.

El contubernio entre dinero y partidos, así como la perniciosa costumbre de socavar al contrario con golpes bajos, constituyen un grave peligro para la incipiente democracia mexicana, coincidió en apreciar la publicación.

Recordó que casos como el llamado Amigos de Fox ?"de aportaciones millonarias de dudoso origen a la campaña del actual mandatario ?" y el Pemexgate (desvío de cuantioso recursos del Sindicato Petrolero al candidato del Partido Revolucionario Institucional, Francisco Labastida), quedaron impunes.

De otro lado, el proceso electoral de 2006 tendrá como rasgo característico la participación, por primera vez, de mexicanos residentes en el exterior.

Pero por el momento menos de mil emigrantes, de los cuatro millones 200 mil que cuentan con credencial de elector, se inscribieron para ejercer ese derecho.

Hasta el 3 de noviembre último, sólo 935 connacionales residentes en Estados Unidos se habían incorporado a la lista nominal, admitió la portavoz del Instituto Federal Electoral, Pilar Alvarez.

La funcionaria negó, sin embargo, que el voto de los mexicanos en el extranjero pudiera considerarse desde ya un fracaso y aseguró que existe una tendencia creciente a la participación en este proceso.

En cualquier caso, y de comportarse de ese modo el voto más allá de las fronteras, no sería sino un calco de lo que está sucediendo en el país, donde la mayoría de las elecciones estatales de los últimos tres años han acusado un elevadísimo índice de abstención.

El propio Roberto Madrazo reconoció que quienes decidirán en 2006 en manos de quién poner las riendas del país serán los 42 millones de electores que no están afiliados a ningún partido político.

Y para conseguir ese voto, los contendientes harán todo lo necesario, garantizando así que ?" como aseguró el candidato panista Felipe Calderón ?"en los comicios del próximo julio no habrá tiempo para el aburrimiento.


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