La Paz, 18 nov (PL) Una virtual amenaza lanzó hoy a Bolivia el
embajador de Estados Unidos, al afirmar que este país "sufrirá las
consecuencias" si el gobierno electo en diciembre próximo cambia la política
antidrogas.
El representante de Washington, David Greenlee,
condicionó también las buenas relaciones con la próxima administración, a una
"confluencia de intereses" y al acatamiento de los convenios internacionales y
las políticas acordadas entre estados.
Greenlee dijo esperar la
mantención inalterable de la política antidrogas -tradicionalmente ajustada a
los criterios de Washington- de los últimos años, por haber sido en su criterio
"consistente".
Espero que no haya cambio (en la política
antinarcóticos) porque si los hay, el país que va a sufrir es Bolivia, sostuvo
Greenlee, quien trató de restar importancia a una reciente reducción de la
asistencia antidrogas de su país a Bolivia.
El embajador
norteamericano no mencionó a ningún candidato presidencial, pero el único
postulante de importancia que anuncia una política en la materia distinta a la
vigente, es Evo Morales, del Movimiento al Socialismo (MAS), favorito de las
encuestas.
En la campaña electoral de 2002, el entonces
representante de Washington, Manuel Rocha, amenazó con el bloqueo de la
asistencia económica exterior a Bolivia si los ciudadanos votaban por
Morales.
Esa postura tuvo efectos contraproducentes, pues
Morales incrementó su respaldo y estuvo a punto de ganar los
comicios.
En la segunda vuelta parlamentaria, Morales perdió la
nominación a manos de una coalición de centro-derecha que designó a Gonzalo
Sánchez de Lozada, afín a Washington y quien renunció en 2003 cercado por una
rebelión social.
Morales plantea que si llega al gobierno
desarrollará una campaña internacional para despenalizar la hoja de coca, legal
en Bolivia, a fin de permitir su exportación con fines medicinales y otros usos
lícitos, y al mismo tiempo combatir el narcotráfico.
También
apoya un proyecto en marcha, para evaluar la demanda interna de coca para uso
natural, a fin de determinar la correspondiente extensión de cultivos de la hoja
que puede autorizarse, a fin de evitar excedentes que sirvan para producir
cocaína.
El estudio fue concertado por los cultivadores de coca
y el pasado gobierno del presidente Carlos Mesa, junto a una tregua de la
erradicación de plantíos -por la que presiona Estados Unidos- y el convenio fue
ratificado por el nuevo gobierno del presidente Eduardo Rodríguez.