Las críticas realizadas este miércoles por
el presidente argentino, Néstor Kirchner, a la Iglesia Católica argentina
provocaron una crisis entre el gobierno y la institución. Religiosos
clasificaron las declaraciones del presidente como "infelices" y dijeron que él
no está autorizado a designar el papel de la organización, instituido por el
Evangelio.
Las críticas de Kirchner fueron motivadas por un documento de
la Conferencia Episcopal Argentina divulgado el sábado (12), titulado "Una luz
para reconstruir la nación", que advertía sobre un creciente aumento de la
desigualdad social en Argentina, que puede desencadenar episodios de violencia.
Según el periódico argentino "La Nación", ayer, después de una ceremonia
ocurrida en la Casa Rosada, Kirchner comenzó a criticar el documento. "Ahora voy
a decir unas cositas", afirmó el presidente, añadiendo enseguida: "Leí con
asombro algunas afirmaciones de la iglesia argentina, que más se parecen a las
de un partido político", haciendo referencia al informe.
Kirchner
también dijo que los curas estaban "absolutamente equivocados en su diagnóstico
sobre la situación del país", y acusó al episcopado de "no atenerse a la
realidad", afirmando que, durante su gobierno, "casi 5 millones de personas
consiguieron empleo".
El presidente aprovechó también para responder a
las críticas que el episcopado hizo sobre su política de condena de las
violaciones a los derechos humanos durante el periodo militar (1976-1983),
diciendo que algunos religiosos "no estaban cuando se torturaba durante la
dictadura". Sugirió que los sacerdotes cuidaran de su propia institución.
El padre Osvaldo Musto afirmó al periódico "La Nación" de este
jueves que las declaraciones de Kirchner fueron "infelices", y cuestionó la
"pretensión" del presidente en mostrar a la iglesia cual es su papel.
"El presidente no está autorizado --con todo el respeto-- ni siquiera a
designar su propio papel, que es atribuido por la Constitución, y el papel de la
iglesia es designado por el Evangelio", afirmó.
El obispo de San
Nicolás, monseñor Héctor Cardelli, afirmó que Kirchner "generalizó" cuando se
refiere a la actitud de la iglesia durante el periodo militar, y afirmó que "no
se puede hacer milagros" con la situación social en dos años de gestión.
También afirmó que el mensaje en el informe de la iglesia no fue
dirigido "a la persona" del presidente, ni "a la su gestión", y sí a la sociedad
argentina.
Guillermo Oliveri, responsable de
los asuntos religiosos del gobierno argentino, admitió este jueves que
existen "diferencias" en la relación entre el gobierno y la iglesia, y se mostró
confiante ante la reanudación del diálogo entre las dos partes.
"El
presidente fue absolutamente honesto en su declaración. Puede no haber agradado,
pero esa es la única forma de que lleguemos a un consenso, discutiendo", afirmó.
Acerca del papel de la iglesia durante la dictadura militar, Oliveri
afirmó que "hubo obispos comprometidos, que ayudaron a los familiares de los
desaparecidos y secuestrados.
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