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La burocracia sindical sabe que tiene los días contados. Salvo un milagro, un fraude o un aplazamiento de las elecciones podría prolongar su agonía. Así lo han entendido y con ese criterio siguen actuando en el portón 3 de Sidor. Por eso su "única propuesta" es la de hace la mayor cantidad de ruido posible para impedir que el resto de las planchas pueda dirigirse a los trabajadores, pero tampoco lo logran porque la base les ha dado la espalda.
El presentimiento de Machuca
Parece que el más "sensato" de la burocracia ha sido Ramón Machuca, quien ha preferido no postularse para Presidente ni Secretario General, preparándose ante la eventualidad de la derrota y como buen personalista luego echarle la culpa a sus lugartenientes, es decir a "Acarigua" y Nerio Fuentes. De eso se ha percatado la base y con mayor razón dice que hay que lograr que la menor cantidad de burócratas quede en la nueva junta directiva.
En conclusión, la burocracia huye hacia adelante, tratando de que el golpe de la base sea más amortiguado. Ramón Machuca es consciente que de postularse y perder sería el ocaso de su carrera sindicalera y politiquera, no sólo en Sidor, sino a nivel nacional. Por eso busca preservarse para intentar futuros acuerdos con elementos de derecha del movimiento sindical, bien sea de la CTV o enquistados en la UNT para salvar algo de la ropa, que se ha quedado a girones en los portones de Sidor, ante la rabia de la base que no soporta que haya entregado sus más caras conquistas laborales y políticas.
Los venezolanos perdimos la soberanía y control de la empresa con la privatización; pero los trabajadores de Sidor además perdieron el HCM, la Cláusula 14, el derecho a la vivienda, vieron rebajarse sus salarios, la inseguridad industrial sigue generando accidentes y muertos. Es decir, los trabajadores perdieron hasta las ganas de reir.
De a poco, con el paso de la campaña, la sonrisa y la esperanza ha vuelto a brotar en la cara de los sidoristas. Sienten que están ante una oportunidad histórica de sacarse de encima a una burocracia sindical que durante años se vistio de "izquierda y radical" para entregar sus derechos y conquistas. Por eso rien con las iniciativas de la Plancha 2, de la "piñata", del "guarapito" de cláusula 14 y sobre todo de la versatilidad del verso llanero, para cantar en criollo el repudio a quienes los maniataron, secuestraron y entregaron a las garras de la multinacional.
La risa vuelve con la Plancha Unitaria. También la esperanza de un futuro en el que el verbo RECONQUISTAR sea conjugado por la base sidorista en todos los tiempos, para rehacer su sindicato, recuperar sus conquistas, renacionalizar a Sidor y volver a sembrar la bandera soberana tricolor surcada por las siete estrellas, en el oriente junto al Orinoco, donde se yergue una empresa emblemática y orgullo del pueblo venezolano.
José Meléndez y el equipo de la Plancha 2 tienen una responsabilidad inmensa. Por sus antecedentes los trabajadores creen que podrán redimirse y volver a ocupar un lugar protagónico en el movimiento sindical clasista y revolucionario, en la lucha por el socialismo con democracia obrera, sin patronos, sin burócratas y sin corrupción.
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