Una guerra entre bastidores ruge dentro de las paredes
del Ala Oeste de la Casa Blanca, una guerra amarga y cáustica manejada por una
fracasada agenda, una credibilidad destruida, el apoyo público menguado y un
Presidente que transcurre sus días en períodos de Alzheimer, balbuceando
incoherentemente.
Por un lado menguan los números de leales
intransigentes al Presidente de los EE.UU George W. Bush y los que apoyan sus
acciones comprometiéndose con sus decisiones así como el escándalo político del
consejero Karl Rove.
Por otro lado se incrementa el número de los que
dicen que Rove debe irse y se preocupan por el estado mental y declinante del
Presidente y su habilidad para restaurar la credibilidad en el Congreso,
en nuestros aliados extranjeros y el pueblo norteamericano.
La guerra
irrumpió a gran escala en Camp David este fin de semana pasado donde ocurrieron
reuniones del personal y ayudantes del Presidente que amenazaron renunciar a
menos que Karl Rove se marche. Personas informadas dicen que Jefe de Personal de
la Casa Blanca, Andrew Card dirige ahora las legiones anti Rove y ha dicho
a Bush que lo quiere fuera del equipo.
Empleados de la Casa Blanca dicen
que este recinto es “como un bunker en tiempos de guerra” donde los asistentes
se esconden de los que disienten de sus acciones y se reúnen es sus oficinas
especulando cuales funcionarios de alto rango no durarán en sus cargos.
Bush, cuyas rabietas, obscenidades y mal genio aumentan con cada revés
político y nuevos escándalos, termina bruscamente en Camp David donde reúne a
sus principales ayudantes en una sala y les dice que se "vayan todos a joder"
saliendo después de la habitación.
Funcionarios de alto rango describen
a Bush como cada vez más “tenso, nervioso y ofuscado”, afirmando que el
Presidente va de "una aparente coherencia a momentos de paranoia sobre sus
enemigos políticos que quieren destruirlo.
“Es peor que los días de
Ronald Reagan cuando la enfermedad de Alzheimer comenzó a afectarlo,” me dijo un
ex funcionario del Partido Republicano privadamente esta semana. “Usted no sabe
si será coherente en un momento determinado. Lo que me angustia es si uno de
esos lapsus mentales ocurre en un acto público".
También afirman sus
asistentes que en los momentos de enfocar los problemas en tiempos de crisis o
en reuniones de seguridad de la nación u otros asuntos, Bush se encuentra cada
vez mas lejano y a menudo mirando fijamente el espacio.
Card ha
respondido a la crisis reduciendo el número de empleados con acceso directo al
Presidente contestando por él las preguntas cuando su mente vaga.
“Algunas personas dicen que Karl Rove es el ‘cerebro de Bush,'” dice
West Winger cada vez mas preocupado. “Bien, Andy ha llegado a ser la voz del
Presidente. Él está allí para hablar cuando el Presidente parece incapaz de
encontrar una forma de dar una respuesta.”
El estado mental del Bush es
un tema caliente en los blogs de Internet y ha aumentado desde que este sitio
web reveló el año pasado que el médico de la Casa Blanca había recetado al
Presidente un medicamento anti estrés – una historia que la administración nunca
negó. Otros, inclusive psiquiatras prominentes como el Dr. Justin Franco de la
Universidad de George Washington, se preguntaban si Bush, un alcohólico
empedernido reconocido que dejó la bebida sin ayuda profesional, no volvería
nuevamente a reincidir en la bebida.
Un número creciente de medios
convencionales, incluyendo Newsweek, el Washington Post y el New York
Daily News han confirmado recientemente nuestros informes acerca de las
rabietas y el mal genio de Bush.
“Bush reserva generalmente su célebre
mal genio para sus ayudantes de alto rango porque sabe que ellos pueden
destruirlo,” informó el Daily News. “Recientemente, sin embargo, algunos
miembros del personal de menor rango han encarado también la ira del
Presidente.”
“Este no es ningún director de un McDonalds que pueda
necesitar de ayuda," dijo el periódico que tiene contactos en la Casa Blanca.
“Este es el presidente de los Estados Unidos, y no es una agradable visión.”
Los leales de Bush reclaman que el Presidente puede sobrevivir al actual
incremento de problemas políticos y surgir mas fuerte que nunca, pero un
número cada vez mayor de asistentes de la Casa Blanca expresan sus dudas.
Algunos especulan que si la condición mental del Presidente empeora dudan que
pueda sobrevivir los tres años restantes de su mandato.
“El Presidente
ha perdido su foco, su habilidad de gobernar y la confianza del pueblo
norteamericano,” dice un veterano miembro del Partido Republicano. “Estas son
las cosas difíciles de recuperar cuando estás en el tope de tu juego y este
Presidente ha perdido la oportunidad de hacerlo.”
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