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Caracas, 29 Oct. ABN (Igor Torrico).- La renuncia del asesor de la Casa
Blanca Lewis Libby, considerado responsable de desacreditar a un
funcionario estadounidense por desmentir algunos de los razonamientos
bajo los cuales Estados Unidos invadió Irak, está contribuyendo a que
lentamente el pueblo norteamericano entre en cuenta de que fue
manipulado para lograr su apoyo para invadir al país árabe.
La afirmación la hizo el ex analista de la Agencia Central de
Inteligencia de Estados Unidos (CIA) y experto en antiterrorismo Larry
Jhonson, citado por la agencia de noticias IPS.
A esta historia, que actualmente aparece en los medios de comunicación
en el ámbito mundial, se le ha dado el nombre de Plamegate y llegó a un
punto crucial este viernes 28 cuando Libby, principal asesor del
vicepresidente de EEUU, renunció a su cargo tras ser acusado de varios
delitos en la investigación que se le sigue por la filtración hacia el
público de la identidad de una agente de la CIA.
Al parecer, Libby filtró a la prensa que Valerie Plame era agente de la
Central de Inteligencia estadounidense, lo que es considerado un delito
según las leyes de ese país.
El detalle en esta historia está en que Plame es esposa del ex
diplomático Joe Wilson, quien fue enviado en febrero de 2002 por la CIA
a Níger, Africa, para investigar si era cierto que Irak había intentado
comprar uranio enriquecido, material fundamental para hacer armas
nucleares en aquel país.
Wilson descubrió que no era cierto y así lo reportó. Sin embargo,
públicamente el presidente Bush utilizó información contraria a ello y,
por tanto, falsa para justificar la guerra contra Irak, a lo que Wilson
respondió desmintiendo al primer mandatario en una columna de opinión
aparecida en el importante diario The New York Times.
En ese artículo, Wilson acusó al Gobierno estadounidense de haber
apelado a premisas falsas para llevar el país a la guerra.
La lógica de los hechos apunta entonces a que el asesor Libby, en
represalia contra el diplomático, filtró el nombre de la esposa de
Wilson con lo cual insinuaba, además, que aquel había obtenido ese
trabajo debido a que su esposa trabaja en la CIA.
El fiscal especial Patrick Fitzgerald fue quien acusó a Libby de mentir
en reiteradas ocasiones a los agentes federales que lo entrevistaron en
octubre y noviembre de 2003 para determinar quién filtró a la prensa la
información sobre Plame.
Además, según Fitzgerald, el hoy ex funcionario mintió dos veces bajo
juramento ante el gran jurado (tribunal de acusación) en marzo de 2004.
Mientras la investigación penal continua, la preocupación política está
en que las acciones de Fitzgerald puedan hacer renunciar a otros
funcionarios cercanos a Bush, incluyendo su vicepresidente Dick Cheney.
Pero, además, el escándalo deja ver claramente hasta donde es capaz de
llegar la administración Bush en su esfuerzo por tapar las evidencias de
que la guerra que llevó a cabo contra Irak no tenía los basamentos que
según afirmaron existían.
Entre las justificaciones se incluye la presencia de armas de
destrucción masiva o materia prima para su construcción, las cuales aún
no se han hallado a pesar del tiempo que el ejército estadounidense
tiene en Irak.
Para Johnson, lo que ha ocurrido con Libby ha permitido que el pueblo
estadounidense caiga en cuenta de que el ataque de la administración
Bush contra Valerie Plame y Joe Wilson es parte de una conspiración más
amplia para ocultar que ese Gobierno “fabricó una causa de guerra".
"Dick Cheney, Lewis Libby y Karl Rove, entre otros, al parecer,
prefirieron destruir un valioso bien de inteligencia antes que exponer
la verdad: que Estados Unidos fue a la guerra contra Irak basado sobre
la desinformación y el engaño. Eso es un delito que merece el mayor
castigo", añadió Jhonson a IPS.
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