La Administración Bush renegocia con Francia, Rusia y Alemania el
mantenimiento de parte de los contratos comerciales alcanzados con el anterior
gobierno de Iraq a cambio de que estos países reconozcan la hegemonía unilateral
estadounidense en el futuro político y económico del país y respalden ante el CS
una nueva resolución que 'legitime' el orden neocolonial estadounidense en Iraq.
Al tiempo, empresas israelíes de los sectores de las telecomunicaciones, la
agricultura y la electrónica preparan ya su participación en el pingüe negocio
de la 'reconstrucción de Iraq.
La Administración Bush ha puesto en circulación el contenido del texto que
presentará esta semana, con el apoyo del gobierno de Blair y de Aznar, ante el
Consejo de Seguridad (CS) de Naciones Unidas (NNUU) para una nueva resolución
que establezca el nuevo sistema que regulará el futuro -material y político- del
Iraq ocupado. Además de aprobar el levantamiento del sistema de sanciones que
pesa sobre Iraq desde 1990, la propuesta de resolución -según cita la prensa
estadounidense [1] - busca la aprobación del CS de que sea EEUU (y, bajo
su supervisión, los países de la llamada coalición que intervinieron en
la guerra ilegal contra Iraq) quien ejerza el control y gestione la
administración neocolonial del país y quien supervise la creación de un nuevo
ordenamiento político interno.
A sabiendas de que buena parte de los miembros del CS ya han hecho pública su
exigencia de que sea NNUU quien regule el proceso de reconstrucción del
Iraq de la posguerra, la Administración Bush habría iniciado negociaciones con
tres de los miembros más abiertamente hostiles a permitir que sea EEUU quien
gestione el futuro iraquí: Francia, Rusia y Alemania. Un alto diplomático del
Departamento de Estado ha sido ya enviado a Francia y Alemania para presionar en
esta cuestión y preparar el terreno ante la visita que Colin Powell llevará a
cabo en estos dos países la próxima semana. Se trata de proponer a estos tres
miembros del CS que, a cambio de favorecer la aprobación del texto de resolución
propuesto por EEUU, la Administración Bush haga algunas concesiones favorables a
los intereses económicos de estos países en Iraq permitiendo que los contratos
firmados con el gobierno de Iraq en los años anteriores a la invasión
estadounidense, se mantengan, al menos, en algún nivel.
En el caso de Rusia, el valor de los contratos firmados por empresas rusas
(relativas a materiales de construcción y de gaseoductos) hasta marzo de 2003
alcanzaba los mil quinientos millones de dólares. En el caso de Francia, según
documentos de NNUU, el valor de los contratos supera los 300 millones de dólares
[2]. Al igual que estos intereses económicos fueron infructuosamente
utilizados por EEUU como mecanismo de presión para obligar a Francia y Rusia a
respaldar la guerra contra Iraq en noviembre de 2002, la Administración Bush, en
una coyuntura radicalmente distinta tras la invasión y ocupación del país,
vuelve a utilizarlos para conseguir en esta ocasión el respaldo de los dos
miembros más decisivos del CS. En palabras de un alto representante del
Departamento de Estado, "no existe ningún principio establecido por el cual el
cambio del régimen que validó esos contratos los hagan repentinamente
inválidos" [3], con lo que las amenazas vertidas por Bush en diversas
ocasiones al respecto de que todos esos contratos quedarían anulados tras la
guerra, podrían desvanecerse si a cambio Francia, Alemania y Rusia ceden y
reconocen, aprobando dicha resolución, la hegemonía unilateral del control
estadounidense sobre Iraq y asumen para la comunidad internacional, es decir
para el CS, un limitado papel en la reconstrucción material y en la financiación
de la ayuda humanitaria a la población iraquí. Está por ver cómo estas
negociaciones afecten, igualmente, a la más que previsible intervención de la
OTAN en el terreno militar del mantenimiento de la ocupación estadounidense de
Iraq, una vez que se haya superado el escollo de NNUU mediante su
neutralización.
'Legitimar' la ocupación
De aprobarse este texto de resolución, ello no solo salvaría formalmente la
imagen de marginalización de NNUU sino que serviría fundamentalmente para que
EEUU obtuviese del organismo internacional la conveniente legitimación
del nuevo orden surgido tras la invasión ilegal de Iraq. Con ese fin, la
resolución formulará explícitamente la participación de NNUU en el futuro de la
reconstrucción iraquí a través de un "coordinador especial" que "trabajaría con
las fuerzas de la coalición, [...] asesoraría a las partes y coordinaría las
actividades humanitarias" aunque obviará mencionar ninguna "autoridad explícita
para controlar o supervisar la formación de [nuevas] instituciones civiles y
políticas". La única autoridad en este terreno seguirá siendo la de EEUU a
través del recién nombrado Paul Bremen, asesor antiterrorista del
Departamento de Estado en substitución de Garner.
Mientras en la faceta política la Administración Bush sigue pretendiendo
retener todo el control para imponer un nuevo sistema colonial en Iraq, en la
faceta económica, el borrador de la resolución confirmaría un papel esencial
para las instituciones financieras internacionales (FMI y Banco Mundial), las
cuales bajo "un equipo internacional de asesores supervisarían el uso que se
haga del petróleo iraquí", confirmándose, con ello, la voluntad explícita de la
Administración Bush de que ambas instituciones monetarias intervengan en Iraq
bajo su tutela [4].
Al tiempo que se filtraba a la prensa el grueso del contenido de esta nueva
resolución, el secretario del Tesoro de EEUU, Jack Snow, ha anunciado que la
Administración Bush ha suspendido unilateralmente -es decir, fuera del marco de
NNUU donde se impuso- las sanciones económicas impuestas a Iraq desde 1991. Se
debe recordar que estas sanciones fueron las primeras que impuso un país cuando
Iraq invadió Kuwait en 1991 y que esta decisión fue adoptada por el conjunto de
la comunidad internacional bajo presión estadounidense al CS hasta formalizarse
en la resolución 687 que habría formalmente la imposición del embargo contra
Iraq mantenido hasta la actualidad. Antes de estas sanciones, al término de la
guerra irano-iraquí, el Congreso de EEUU ya había aprobado un embargo
tecnológico y comercial contra Iraq.
Como señala la propia prensa estadounidense, la presentación de este borrador
de resolución abrirá previsiblemente una nueva fase de negociaciones en
las que oportunamente Francia, Rusia y Alemania opondrán a EEUU, Gran Bretaña y
España la exigencia del cumplimiento de todas las resoluciones del CS relativas
a Iraq -particularmente las de verificación de desarme mediante el retorno de
los inspectores al territorio iraquí- a fin de presionar para que estos países
alcancen las mejores condiciones económicas en el reparto no solo de la
producción, distribución y comercialización del crudo iraquí, sino también en el
de los contratos asociados a la reconstrucción del país sobre los que EEUU ya ha
declarado que irán a parar exclusivamente a empresas estadounidenses,
permitiendo -eso sí- que las subcontratas se adjudiquen a empresas de la llamada
coalición, preferentemente, Gran Bretaña y España y otros estados, entre
ellos, curiosamente, el de Israel.
Israel y la 'reconstrucción' de Iraq
La intervención de Israel en el futuro de Iraq parece obvia habida cuenta de
que uno de los pilares de la invasión y ocupación de este país por parte de EEUU
está directamente asociado al nuevo ordenamiento regional que se pretende para
Oriente Medio y en el que Israel está llamado a ejercer un papel esencial. Si
durante las semanas de la guerra contra Iraq ya se filtró en la prensa
estadounidense que Ahmed Chalabi, dirigente del Congreso Nacional Iraquí (CNI),
habría aprobado entre otros cambios para Iraq el de la normalización de
relaciones con Israel, el propio ministro de Comercio e Industria y ministro de
Empleo israelí, Ehud Olmert, ha dado la luz verde a las empresas israelíes para
que participen en la reconstrucción de Iraq. Olmert ha declarado que "las
oportunidades de negocios en Iraq tiene que ser explotadas y las empresas
israelíes deben ser autorizadas a hacer negocios en ese país" [5]. Para
ello, Israel, adoptando el patrón de Gran Bretaña y España, asociaría su
intervención en el negocio de la reconstrucción de Iraq ligando a sus empresas
públicas y privadas a aquellas estadounidenses a las que se ha adjudicado el
principal papel de reconstrucción y los principales contratos. El Departamento
de Comercio Exterior del ministerio de Comercio israelí ya ha recibido
instrucciones de establecer contactos con "elementos estadounidenses que
pudieran resultar instrumentales para el resultado de tales vínculos"
particularmente en las opciones del futuro comercial de Israel con Iraq y para
la inclusión de Israel en los planes estadounidenses de la reconstrucción
del país. Israel pretende que su vinculación a la reconstrucción iraquí
pase por el establecimiento de contratos o subcontratos con las empresas de los
sectores de las telecomunicaciones, la agricultura y la electrónica.
La intervención israelí en el negocio de la reconstrucción de Iraq
significará no solo un medio de que Israel obtenga un pingüe beneficio económico
para sus empresas privadas y públicas, sino, fundamentalmente, un mecanismo
privilegiado para poner en marcha el más ansiado proyecto de la hegemonía del
sionismo israelí y estadounidense en Oriente Medio: la penetración política y
económica de Israel en uno de los Estados árabes que con más determinación se
han opuesto a acatar el dictado exigido por Washington a los dirigentes árabes
en la última década de someterse a la hegemonía israelí a través de la
normalización de sus relaciones con el Estado sionista [6]. Con
ello, en palabras del economista palestino Adel Samara, "Israel está alcanzando
su proyecto histórico del "Gran Israel" en su faceta económica" [7].
Notas:
1. The New York Times y The Washington Post de 7 de abril de
2003.
2. The New York Times, 7 de abril de 2003.
3. The New York
Times, 7 de abril de 2003.
4. Véase en CSCAweb: Reunión
en Nasiriya: el primer acto de la pantomima democratizadora de Iraq
5.
Ma'ariv , 30 de abril de 2003.
6. Véase en CSCAweb: Ibrahim
Alloush: Jordania y la estrategia sionista en el Mundo Árabe y
Loles
Oliván: El movimiento antinormalización en Jordania
6. Véase en CSCAweb:
Adel
Samara: Iraq: privatización, destrucción de clase y desintegración social