Caracas, 22 oct (PL) Con un crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB) estimado en nueve por ciento para 2005, Venezuela consolida su recuperación económica, sustentada en los precios de los hidrocarburos y sus planes de "siembra de petróleo".
Chávez aboga por nuevo modelo para salvar al mundo
La proyección dada por el Gobierno del Presidente Hugo Chávez busca la diversificación económica mediante el impulso de ramas industriales y agrícolas olvidadas en el pasado ante el auge petrolero.
Lo que se proponen las autoridades es aprovechar la cuantiosa renta petrolera del país, quinto exportador mundial de hidrocarburos, para invertir en el desarrollo económico, además de apoyar numerosos programas sociales.
Ambas vertientes buscan terminar con las paradojas provocadas por el uso irracional de los recursos, entre ellas la de la pobreza extendida a las sombras de las torres de extracción de petróleo.
Otra paradoja es que Venezuela, con más de 30 millones de hectáreas de vocación agrícola, importa alrededor del 80 por ciento de los alimentos que consume, resultado del latifundio y el olvido del sector.
Sin embargo, las proyecciones del Gobierno venezolano se vieron obstaculizadas en 2002 y 2003, primero con un golpe de estado y luego con un paro empresarial de varios meses que provocó un fuerte desplome de toda la economía nacional.
Luego de derrotar las acciones violentas opositoras, las autoridades han logrado reencaminar el país por la senda de la recuperación económica, sustentada en el auge de los precios del llamado oro negro.
Los resultados son evidentes en la propuesta de presupuesto fiscal para 2006, que discutirá desde el lunes 24 de octubre la Asamblea Nacional, por un monto de algo más de 87 billones de bolívares (40 mil 500 millones de dólares).
El documento establece para el próximo año un crecimiento económico del cinco por ciento, que la mayoría de los expertos consideran conservador a partir -entre otros elementos- de un estimado de 26 dólares por barril de petróleo.
Una línea importante es que el petróleo -con una producción de 3,4 millones de barriles diarios estimados para 2006- sigue siendo el principal sector con casi el 80 por ciento de ingresos de divisas, pero su contribución al presupuesto es menor al 50 por ciento.
Esta proporción favorable al sector no petrolero no ocurría en un presupuesto desde principios del siglo XX, cuando Venezuela comenzó la explotación extensiva de hidrocarburos.
El proyecto -a diferencia del de 2005- no prevé devaluación de la moneda oficial, que se espera mantener al cambio actual de dos mil 150 por dólar, mientras la inflación se calcula en el 10 por ciento.
Un salto importante dado es el avance de la disciplina fiscal en un país en que quienes pagaban sus impuestos eran considerados ingenuos o "pendejos", según el habla popular venezolana que el Presidente Chávez gusta citar en sus discursos.
En 2006 la recaudación fiscal cubrirá aproximadamente el 53 por ciento de los ingresos presupuestarios corrientes.
El PIB de Venezuela alcanzará el próximo año, según las previsiones, de unos 130 mil millones de dólares, mientras el endeudamiento continuará su clara tendencia a la disminución para llegar al 35 por ciento de ese monto.
Para el país de unos 26 millones de habitantes, la mayoría de los cuales viven por debajo de la línea de pobreza, el presupuesto tiene asimismo importantes alicientes, pues destina 41 por ciento de los gastos al sector social (unos 16 mil millones de dólares).
El programa de alimentos estratégicos absorberá 29,36 por ciento de esa suma y el resto para sectores como salud, educación, preparación para el empleo, entre otras, en correspondencia con el enfoque social del Gobierno del Presidente Chávez.