BRASILIA,— El ministro de Agricultura de Brasil, Roberto Rodrigues, convocó hoy a asesores y técnicos para discutir medidas inmediatas de control y combate a la fiebre aftosa y afirmó que es "casi cierta" la presencia de la enfermedad en el estado de Paraná.
El ministro afirmó que es "casi cierta" la presencia de los focos de aftosa registrados el viernes en manadas del estado de Paraná, que recibió animales de Mato Grosso do Sul, donde ya fueron confirmados 10 focos de la enfermedad, señala un despacho de ANSA.
"No se trata de aftosa de Paraná, aunque tengamos el 90 por ciento de certeza, porque sabemos que un grupo de animales llegó de Mato Grosso do Sul", afirmó el ministro.
"La certeza absoluta la tendremos el martes, cuando estarán listos los exámenes de laboratorio", dijo el Rodrigues, antes de reunirse con sus asesores para discutir la situación en Paraná.
El viernes dos nuevos focos de fiebre aftosa fueron registrados en ganado de Brasil, pero en Paraná, con lo cual se confirma que la enfermedad se expandió de su presunto lugar de origen, el estado de Mato Grosso do Sul.
La Secretaría estadual de Agricultura de Paraná, limítrofe con Argentina y Paraguay, informó que los focos de aftosa fueron detectados en las ciudades de Londrina (norte del estado) y en Toledo (oeste).
Ya suman siete los focos de la enfermedad confirmados en Brasil.
Los otros cinco están ubicados en las localidades de Eldorado y Japorá, en Mato Grosso do Sul.
Técnicos del Ministerio de Agricultura estudian si la enfermedad llegó de una hacienda desde Paraguay, que comparte una extensa frontera sin control con el estado de Mato Grosso do Sul.
Al menos 41 países aplicaron restricciones y embargos totales a las compra de vacunos y porcinos de Brasil, el mayor exportador mundial de carnes.
De acuerdo al ministro, las restricciones "no aumentarán mucho" si son confirmados los focos en Paraná, porque 35 de los 41 países que suspendieron las compras de carne de Mato Grosso do Sul, incluyeron en la medida al estado paranaense.
Rodrigues también destacó ante la prensa local que la enfermedad "no representa riesgos a la salud humana".
"Ese es un problema de salud animal y de comercio", precisó el ministro.
Las autoridades sanitarias brasileñas ya sacrificaron a 5 000 animales en Mato Grosso do Sul, aunque la justicia de ese estado del sur del país impidió matar a otros animales ante el pedido de hacendados que, aseguran, su ganado fue vacunado debidamente.