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Decisión de expulsar a las Nuevas Tribus fue el colofón del Día de la Resistencia Indígena
Por: Agencia Bolivariana de Noticias (ABN)
Fecha de publicación: 14/10/05
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Caracas, 14 Oct. ABN (Alessandra Perdomo Velázquez).- Como colofón de la conmemoración del Día de la Resistencia Indígena, el presidente de la República, Hugo Chávez Frías, emitió un anuncio esperado por muchos grupos defensores de los aborígenes desde hace casi 30 años como lo es la expulsión del territorio venezolano de las misiones de las Nuevas Tribus que han operado en el Amazonas durante medio siglo.

Culpados de transculturizar a los indígenas y de obligarlos a adoptar sus creencias, estos grupos extremistas evangélicos también han sido señalados como fachadas para la conquista de territorios con amplias riquezas naturales.

Un documento de 1995 elaborado por el profesor de la Universidad de Los Andes Julio César Centeno indica: “Las Nuevas Tribus han sido acusadas reiteradamente de utilizar la actividad religiosa para encubrir el establecimiento de enclaves estratégicos de Estados Unidos en América Latina”.

El vicepresidente Ejecutivo, José Vicente Rangel, aseveró este jueves que posee datos que apuntan a que los miembros de estas sectas fundamentalistas son agentes de la Oficina Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés).

El antropólogo y lingüista Esteban Emilio Mosonyi señala que, en todo caso, hay muchas organizaciones, no sólo religiosas, que pretenden aumentar la influencia norteamericana e incluso apoderarse de algunos recursos y tierras.

Aunque expresa que las denuncias abundan y existen elementos para relacionar a las Nuevas Tribus con instituciones como la CIA, hace falta desarrollar una investigación específica que aclare estos señalamientos.

Sin embargo, precisa que estas misiones serían sólo un engranaje más dentro de una serie de mecanismos que persiguen dicho fin.

Territorios valiosos

La relación de estas agrupaciones con la explotación de recursos minerales no parece estar en duda, si se toma en cuenta que suelen instalarse en regiones con amplias riquezas en el subsuelo.

En un foro organizado en 2004 por la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) sobre la defensa de los saberes indígenas, el poeta y artista Douglas Carrasco presentó un mapa de 1982 elaborado por el Ministerio de la Defensa para mostrar la distribución de las Nuevas Tribus.

El intelectual aseguró que las zonas de asentamiento corresponden precisamente a territorios que guardan minerales como uranio, diamantes, zinc, plomo, manganeso, lantano, litio, cerio, torio, titanio molibdeno, aluminio, hierro, oro, sílice cuarzo, perita y caolín.

Asimismo, en una entrevista realizada por Ernesto Villegas y publicada en El Universal en 1997 el secretario general de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), monseñor Hernán Sánchez Porras, indicó que las Nuevas Tribus son sectas con fines netamente económicos que se ubican en lugares donde existe material estratégico de gran valor.

El documento de Centeno señala que en 1993 una de las familias de misioneros norteamericanos llamada los Dawson recibió la autorización pese a la oposición y a la denuncia de grupos civiles en defensa de los Yanomamis para construir una pista de aterrizaje en el Alto Orinoco con la supuesta intención de civilizar a los indígenas y erradicar sus cultos y sus creencias.

Aunque en un principio esta familia fue obligada a suspender sus actividades en el país por un año, “la influencia política y el poder económico de estos grupos de penetración norteamericanos no son tan fácilmente superados”, explica Centeno, por lo que casi 24 meses después regresaron al Alto Orinoco para construir la pista en tierras del Parque Nacional Parima Tapirapeco y continuar su proyecto “de colonización, de exploración y de explotación de los recursos de la zona”.

Centeno agrega que los Dawson fueron acusados en varias oportunidades “de prácticas de adoctrinamiento compulsivo y de destrucción de la cultura Yanomami, de prohibirles a los indígenas sus actividades tradicionales, sus ritos religiosos y sus mortuorios, sus creencias en el shamanismo y sus fiestas tradicionales”.

De acuerdo con sus investigaciones, las Nuevas Tribus les inculcan a los Yanomamis que su visión del cosmos es pecaminosa y que sus prácticas “los conducen a la maldición eterna”.

Medio siglo en Venezuela

El antropólogo y lingüista Esteban Emilio Mosonyi asevera que estos grupos ultraderechistas están instalados en el país aproximadamente desde 1950, y que operan gracias a un importante financiamiento quizás “proveniente de altas organizaciones gubernamentales de Estados Unidos e incluso de empresas privadas”.

Aseguró que las primeras denuncias en su contra se introdujeron cerca de los años 1970 y 1980, señalamientos que se fortalecieron a raíz de la película de Carlos Azpúrua Yo hablo a Caracas.

Según el antropólogo, este largometraje además de recibir múltiples galardones mundiales, le permitió al país conocer “cómo estas misiones destruyen la soberanía nacional mediante la explotación de los recursos naturales y conquistan la región amazónica de Venezuela y de otras naciones”.

El filme de 1978 impacta a la colectividad al exponer a un chamán makiritare que denuncia los atropellos de los misioneros. La cinta circula por vías no comerciales y obtiene el primer premio en los festivales de Huelva, España, y de Leipzig, Alemania, según reseña la enciclopedia Historia de Venezuela en imágenes editada por la Fundación Polar.

El profesor de la Universidad de Los Andes Manuel Briceño Méndez, en un artículo de 2000 para la Revista Forestal Latinoamericana ubicó la llegada de los grupos misioneros norteamericanos durante la II Guerra Mundial.

De acuerdo con el catedrático, se instalan en la región del Casiquiare y de Río Negro que es una importante zona de explotación cauchera.

A partir de allí, se dispersan por “todo el territorio amazonense y por la región de Guayana, se localizan en lugares de gran importancia estratégica como Tama-Tama, punto de bifurcación del Orinoco; en el Brazo Casiquiare, donde se puede ejercer el control absoluto de la navegación; y en los alrededores o en las cercanías de los yacimientos minerales de material radioactivo o de alto valor estratégico, así como en las nacientes de los principales ríos”.

Tras enumerar los daños ocasionados por estas sectas a los grupos indígenas venezolanos, que van desde el repudio a sus creencias hasta la destrucción de su autoestima, Mosonyi manifestó que sólo puede felicitar al presidente Chávez Frías por haber decidido expulsar a unas tribus que de continuar en el país se apoderarían por completo de los territorios amazónicos.


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La fuente original de este documento es:
Agencia Bolivariana de Noticias (ABN) (http://www.abn.info.ve)

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