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MUZAFFARABAD, Paquistán (AP).– La cifra de muertos por el terremoto que anteayer arrasó poblados enteros en la frontera entre Paquistán y la India podría alcanzar a 30.000, según informaron ayer las autoridades de ambos países, pese a que el número oficial de víctimas mortales rondaba las 20.000.
En una frenética búsqueda de sobrevivientes, los equipos de rescate intentaban llegar a las más alejadas zonas montañosas de la frontera, donde todavía no hay cifras ciertas de muertos y los testigos hablan de un panorama desolador.
También la comunidad internacional empezó a movilizar esfuerzos humanitarios y financieros ante lo que podría convertirse en una de las mayores catástrofes de este tipo en los últimos 15 años.
Estados Unidos, Japón, Rusia, China y varios miembros de la Unión Europea, entre ellos Francia y Alemania, se apresuraron a ofrecer asistencia médica y millonarios recursos económicos, así como ayuda humanitaria. Incluso la India, que desde hace décadas rivaliza con Paquistán por Cachemira, ofreció colaborar en las tareas de rescate, al tiempo que un equipo de expertos de las Naciones Unidas planifica ya sobre el terreno la respuesta del organismo internacional.
Las autoridades paquistaníes, que ayer declararon tres días de duelo nacional, dijeron que la cifra de muertos oscilaba entre las 20.000 y 30.000 personas, mientras que la India reportó 465 víctimas fatales y Afganistán, cuatro. "El horror supera la imaginación", afirmó Aftab Sherpao, ministro del Interior de Paquistán en una conferencia de prensa. Precisó: "Por el momento, tenemos 19.136 muertos y 42.397 heridos confirmados, pero el balance aumenta hora tras hora".
A su vez, el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, dijo que el terremoto, que finalmente fue de 7,7 grados en la escala de Richter, fue el peor en la historia del país, y pidió ayuda urgente a la comunidad internacional, sobre todo mediante helicópteros de carga capaces de llegar a las zonas más alejadas.
Si se cumplen los pronósticos de una cifra final de muertos cercana a los 30.000, eso colocaría al sismo de anteayer entre los más letales de la última década y a la par del terremoto que destruyó casi por completo la ciudad de Bam, en Irán, donde unas 31.000 personas murieron en diciembre de 2003.
Sherpao informó que la mayor parte de las muertes ocurrieron en Cachemira y precisó que la ciudad más afectada por el terremoto fue la capital de esa disputada región del norte paquistaní, Muzaffarabad, donde murieron por lo menos 11.000 personas.
Con las manos
Sin embargo, un funcionario de Islamabad proporcionó una cifra mucho mayor de muertos en Cachemira. "Mi departamento me informó que más de 30.000 personas han fallecido allí", dijo Tariq Mahmmod, ministro de Comunicaciones para la región del Himalaya.
"Los soldados no han iniciado las labores de rescate en las aldeas alejadas, donde la gente sigue enterrada bajo los escombros, y en algunas zonas nadie está presente para organizar los funerales", añadió. Conmovedores relatos llegaban de esas zonas, donde muchas personas buscaban sobrevivientes entre las ruinas tan sólo con las manos.
El sismo se sintió a lo largo de una amplia franja de territorio en el sur de Asia, desde el centro de Afganistán hasta el oeste de Bangladesh. Sacudió edificios en las capitales de tres naciones y produjo daños en un radio de unos 400 kilómetros, desde Jalalabad, en Afganistán, hasta Srinagar en el norte de la India. En Islamabad, por ejemplo, se derrumbó un edificio de 10 pisos.
Los pobladores de Muzaffarabad dijeron enfrentar escasez de alimentos y combustible. Pero la ciudad, de 600.000 habitantes, carecía además de suministro de agua y electricidad. "La gente está subsistiendo con fruta, y tiene poca comida. Salí a comprar pan y sólo pude conseguir un par de manzanas", dijo Gul Khan, un afgano vendedor de alfombras. Agregó que intentó irse a otro pueblo, pero no pudo porque todos los caminos están destruidos.
De hecho, cientos de personas esperaban en paradas de ómnibus con la esperanza de salir cuanto antes de la devastada Muzaffarabad. El cadáver de un hombre yacía junto a un camino, y cerca de allí una familia empujaba un cuerpo en un carrito.
Según las autoridades paquistaníes, la ciudad de Balakot, en la provincia de la Frontera Noroeste, unos 100 kilómetros al norte de Islamabad, fue otra de las más castigadas. Junto a las ruinas de una escuela podían verse allí varios cadáveres, y se temía que hubiera unos 250 alumnos atrapados entre los escombros del edificio.
Decenas de pobladores, algunos con picos y palas, pero muchos tan sólo con sus manos, retiraban escombros y cuerpos sin vida. Faizan Farooq, un estudiante de administración de empresas de 19 años, dijo que anteayer escuchó los desesperados pedidos de ayuda de varios niños enterrados bajo las ruinas. "Ahora no hay señales de vida", señaló ayer. "No podemos hacer esto sin la ayuda del ejército. Nadie ha venido a ayudarnos", se lamentó.
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