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Guatemala, 10 oct (PL) Mujeres campesinas de 19 países de América Latina y
el Caribe renovaron hoy su compromiso para procurar el desarrollo del sector
y exigieron el cese de las políticas neoliberales.
Las delegadas a la III Asamblea Continental de Mujeres del Campo,
convocada por la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo
(CLOC), afirmaron que el neoliberalismo afecta su cultura, economía y labor
cotidiana.
Al concluir dos jornadas de discusión y análisis sobre las distintas
problemáticas que enfrentan las trabajadoras del agro, las participantes
reivindicaron el derecho a una vida digna de las campesinas e indígenas en
todo el mundo.
Denunciaron, asimismo, que "la pobreza, las políticas neoliberales, la
globalización, la violencia y la falta de una política estatal que procure
el desarrollo son flagelos que nos afectan gravemente", indicó a Prensa
Latina una delegada.
Las indígenas y campesinas del continente, incluso en Estados Unidos,
pasan por duras consecuencias debido a la situación de injusticia
institucional e impunidad, promovida principalmente en nombre de la
modernidad y el progreso de las comunidades.
Según señala la declaración final del foro, las delegadas también
reiteraron su oposición "al dominio autoritario del Banco Mundial, del Fondo
Monetario Internacional y del Banco Interamericano de Desarrollo".
Dichas instancias crediticias, subrayaron, "imponen una visión
mercantilista de la producción agrícola, cuyas prácticas depredadoras ponen
en riesgo la vida de la tierra y las personas".
Por otro lado, se comprometieron a protestar "constantemente contra los
instrumentos de dominación económica", como los tratados de libre comercio
de Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos (CAFTA) y otro
previsto con la Unión Europea.
Esos pactos "se realizan bajo el pretexto de generar desarrollo, sin
embargo, conllevan más pobreza, hambre y despojo", opinaron.
Asimismo, indicaron que el modelo agro exportador implementado por las
transnacionales "se ha apoderado de la producción en el campo y ha
convertido a las mujeres en trabajadoras 'sobreexplotadas'".
Estas sienten que se les han coartado sus derechos sexuales y
reproductivos, las ha privado del acceso a la salud, seguridad social y
quedan expuestas a los llamados agrotóxicos, lo cual las convierte "en mano
de obra desechable".
El pronunciamiento final del foro exigió a los Estados una política
agraria integral, con igualdad de género, sin violencia, a favor de la
protección de sus prácticas culturales, de los recursos naturales y la vida
de las distintas generaciones.
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