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Luego de un amplio debate, el Consejo Legislativo del estado Anzoátegui acordó en la sesión ordinaria de este martes solicitar ante la Fiscalía General de la República la reapertura de una exhaustiva investigación acerca de la llamada masacre de Cantaura, de la cual este cuatro de octubre se cumplieron exactamente 23 años, a objeto de determinar las responsabilidades y la autoría de quienes cometieron este abominable asesinato en masa.
Asimismo, el presidente del cuerpo legislativo, diputado Pedro Contreras, designó una comisión especial, integrada por sus compañeros de Cámara Alí Muñoz, Irán Aguilera y Teodoro Guevara, que viajará a la ciudad de Caracas para consignar un escrito en donde dejan evidencia de la atrocidad del hecho genocida. Se consignarán material de la época en medios impresos regionales y nacionales, así como documentos y testimonios escritos de autores que han investigado aspectos importantes de la masacre. También se aprobó un Acuerdo de Cámara que se dará a conocer a la opinión pública.
La moción del legislador Irán Aguilera fue aprobada con el respaldo de sus colegas Alí Muñoz, Teodoro Guevara, Alis Carreño y Juan Carlos Ortega, representantes del Bloque del Cambio en el seno del Consejo Legislativo.
Aguilera hizo una vibrante exposición de los sangrientos acontecimientos ocurridos el cuatro de Octubre de 1982 en un sector aledaño a la ciudad de Cantaura, conocido como los Changurriales de Morocho Evans, donde cayeron abatidos unos 23 jóvenes bajo los efectos de un mortífero ataque aéreo con aviones Canberra y Bronco que esa madrugada habían despegados de la Base Aéra de Barcelona.
Pero la saña con que actuaron, por órdenes del gobierno de Luis Herrera Campins, se vio reforzada por la presencia de efectivos militares y funcionarios de la vieja Disip comandados por el asesino patológico Henry López Sisco quienes hicieron uso de sus armas en forma implacable contra el grupo que fue fatalmente sorprendido monte adentro, cuando debatían sobre la posibilidad de abandonar la lucha armadas y acogerse a la política de pacificación. Once de las víctimas aparecieron con tiro de gracia, lo que evidencia el salvajismo desmesurado y la desigualdad de fuerzas que caracterizó la matanza.
El presidente del CLE, Pedro Contreras, cerró el debate proponiendo exhortar al gobierno de Tarek William Saab a erigir un monumento en el sitio donde ocurrió la masacre en memoria de los jóvenes, en lo que el líder parlamentario definió como un acto genocida que refleja una verdadera afrenta para la democracia representativa puntofijista.
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