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Santiago de Chile, 11 sep (PL) En medio de severas medidas de seguridad, miles de chilenos marcharon hoy hasta el Cementerio General en recordación del presidente Salvador Allende en el XXXII Aniversario de su muerte.
Más de 10 mil efectivos de la Policía de Carabineros, fuertemente armados y respaldados por blindados ligeros, fueron movilizados en todo el trayecto, que partió desde la céntrica Plaza de Los Héroes para llegar hasta la tumba del ex mandatario chileno.
El recorrido pasó por el costado del Palacio de La Moneda, por calle Morandé, desde donde fue sacado escoltado por los militares el cuerpo sin vida del mandatario luego que la sede del gobierno fuera virtualmente destruida por los bombardeos de la Fuerza Aérea golpista.
La tradicional marcha estuvo enmarcada este año en un clima de máxima tensión, a causa de la política del presidente Ricardo Lagos de terminar con los procesos por violaciones a los derechos humanos y aplicar indultos a los ex represores condenados por la justicia.
A 32 años de la brutal asonada castrense que terminó con el gobierno popular de Allende y que costó al país más de tres mil muertos y desaparecidos, las heridas siguen tan frescas como entonces y los llamados de Lagos al perdón y el olvido han exacerbado los ánimos.
El gobierno teme que se produzcan hoy enfrentamientos ante el clima de ira contenida en millares de familiares de las víctimas y simpatizantes del extinto mandatario que no cejan en su empeño de pedir justicia, verdad y castigo para los culpables.
El candidato presidencial del izquierdista bloque Junto Podemos, Tomas Hirsch, responsabilizó hoy al gobierno de cualquier violencia que pueda producirse durante el peregrinaje hasta la tumba de Allende y en otros actos, por su insistencia de imponer en Chile la doctrina de punto final.
En declaraciones a Prensa Latina desde la marcha, que se inició pasadas las 11:00 horas (14:00 GMT), el dirigente advirtió que con su política de alianzas con las fuerzas que sirvieron a la dictadura militar el gobernante chileno está dejando muy mal parado al país.
"Muchos en el exterior se estarán preguntando qué democracia es esta que no es capaz de imponer la ley y hacer justicia a tantos criminales y ladrones", subrayó Hirsch, quien iba escoltado por otros líderes políticos y de organizaciones de derechos humanos.
Recalcó que la reconciliación que reclama el Ejecutivo debe ser sobre la base de la verdad y la justicia. "Sólo entonces podrá hablarse de reconciliación", apuntó el aspirante presidencial.
También la abogada de derechos humanos Carmen Herz, querellante en numerosos procesos contra represores, advirtió sobre "las terribles consecuencias" que tendría en Chile la imposición de una política de punto final.
"A 32 años, Lagos está creando un engendro de impunidad que pone en peligro todo lo que con tanto trabajo y sacrificio se ha avanzado en el tema de los derechos humanos", dijo a Prensa Latina.
La manifestación arrancó con más de 20 mil participantes, pero durante el trayecto, de poco más de tres kilómetros, se sumaaron muchos pobladores para llegar al cementerio capitalino en marcha compacta. Los organizadores esperaban unos 40 mil.
El rechazo a los indultos, mensajes de condena al presidente Lagos y de recordación a Allende dominaban hoy entre las miles de pancartas, telones y banderas que portaban los participantes.
"Allende vive en el corazón de los chilenos", "Lagos traidor", "Verdad y justicia", eran los lemas más visibles en la marcha, que llegó al cementerio pasado el mediodía.
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