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Bogotá- Apegada a su cultura arhuaca, que dice que las mujeres adquieren la mayoría de edad a los 15 años cuando les llega su primera menstruación, la indígena Ati Quigua logró ganar ayer una batalla jurídica.
La Corte Constitucional, al resolver una acción de tutela, suspendió los efectos del fallo proferido el 2 de septiembre del 2004 por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca que declaró nula la elección de Quigua por no tener los 25 años que exige el Estatuto Orgánico de Bogotá para posesionarse como concejal.
Quigua había llegado al cabildo capitalino el primero de enero del 2004 tras obtener 6.800 votos en las elecciones de octubre del 2003 como candidata de la lista del Polo Democrático Independiente (PDI).
Para esa fecha, ella tenía apenas 23 años y empezó entonces a librar en los estrados judiciales una polémica que terminó sacándola del Concejo. En su reemplazo ingresó Wilson Duarte.
"La Constitución establece que para ser concejal se necesita ser mayor de edad, es decir 18 años. Además, en nuestra cultura indígena, las mujeres adquirimos la mayoría de edad en la adolescencia después de la manseymake (primera menstruación)", agregó la aborigen.
Incluso, señaló que un peritazgo antropológico reveló que ella, hoy con 24 años, tiene entre 27 y 30 años de edad entre la comunidad blanca.
La Corte consideró que el Tribunal "debió haber procedido a efectuar una excepción etnocultural a la norma que establece el requisito de edad para ser concejal de Bogotá".
La sentencia de la Corte tiene pocos o ningún antecedente. El constitucionalista Juan Manuel Charry dijo que es histórica y abre un precedente importante en el reconocimiento de la diversidad cultural indígena en el país.
"Podría ser la primera vez que la justicia hace una excepción a una norma legal colombiana por el entorno cultural indígena", señaló Charry.
Aunque Ati Quigua tiene pensado regresar al Concejo lo antes posible, tendrá que esperar unos días mientras la Corte notifica a la corporación.
Quigua contó que llegó a Bogotá a los 18 años, con permiso de los 'mamos', tras su crianza en un pueblo de la Sierra Nevada de Santa Marta, "donde se le rinde tributo al agua para que haya buenas cosechas".
La creencia parece haber dado sus primeros frutos. Quigua dice que su regreso al Concejo es más importante de lo que se cree, porque es la única arhuaca en una corporación pública del país.
Todo gracias a la cultura de su comunidad.
La sentencia de la Corte no da por finalizado el proceso de nulidad que aún estudia el Consejo de Estado en segunda instancia, luego del fallo que en contra de Quigua profirió el año pasado el Tribunal Administrativo.
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