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También debo decir que jamás recibimos llamada alguna de Miraflores, como también se han dedicado a decir algunos voceros.
“Usted no viene aquí a convalidar nada; aquí quien convalida es el CNE, le dije a Gaviria cuando dijo no podía convalidar los primeros resultados”. Fue un proceso totalmente transparente, afirmó el ahora magistrado del TSJ. “Hubo mucho diálogo con los observadores y partidos políticos”.
“El día del referendo trabajamos las 24 horas y en el momento más difícil, eran como las 3:30 de la mañana, que fue la apertura de los computadores en la Sala Situacional para verificar los cómputos definitivos estaban presentes Carter y Gaviria con sus asistentes, los representantes de la Fuerza Armada, los de algunos partidos, Sobella Mejía, Ezequiel Zamora, Jorge Rodríguez y Oscar Battaglini.
Recuerdo que el presidente Carter, después que vio los números, manifestó que coincidían con los que él tenía.
Gaviria se quedó asombrado y manifestó que no podía convalidar eso hasta que hiciera un estudio. Entonces yo le dije: “Usted no viene aquí a convalidar nada; aquí quien convalida es el CNE porque éste es un poder y se respeta. Ante mi respuesta se quedó callado porque todo se había hecho con transparencia. Ante el comentario de Gaviria, Carter guardó silencio.
Esa noche fue de diálogo, tensiones, discordias, se movilizaron algunos dirigentes para ir a consultar con sus partidos. Ese día estaba bastante enfermo y no quise decirlo hasta no dar los números. Había tenido una caída en el baño que me produjo una herida en una pierna y con un dolor inmenso aguanté en cumplimiento de la misión que me tocaba como presidente del CNE.
Es incierto que se dieron los números en la madrugada por decisión nuestra, pero era que se estaban computando y el directorio se reunió tarde para considerar los números que se aprobaron con el voto salvado de Mejía y Zamora.
Luego, hacia las 4:00 de la mañana salí en cadena a dar los resultados porque eso no era para esperar: había que darlos porque los factores de oposición los exigían y luego los desconocieron buscando el expediente del fraude que, por cierto, todavía se esperan las pruebas.
Al momento de verificar los números con los observadores internacionales, nosotros sabíamos que Gaviria venía de reunirse con la oposición.
Tuve que hablar mucho con él y a veces tuvimos encuentros un poco tensos en cuanto a las comisiones de la OEA que venían a la observación, así como después, y le puedo decir que si hubo un acto comicial, el más transparente, el más pulcro, el más eficaz fue el del referendo presidencial. Allí no hubo mentiras, ni trampas ni nada de eso porque ¿quién vio a los doctores Sobella Mejía y Ezequiel Zamora diciendo que hubo fraude?. Jamás lo dijeron. En el directorio de esa noche yo los emplacé para que dijeran si hubo fraude y respondieron que no podían decir eso porque no les constaba.
Nosotros calculábamos una votación entre 7 millones y 8 millones y votaron más de 10 millones, por lo que la expectativa fue rebasada. Tuvimos que extender tres veces el acto de votación porque hubo gente votando a las 5:00 de la mañana, y la oposición nunca se opuso a eso porque estaba participando pero en las elecciones del 7 de agosto sí se está oponiendo.
El directorio tiene la facultad de prorrogar porque se tiene que preservar el ejercicio del voto que es constitucional. No se le puede impedir el ejercicio de un derecho constitucional a un ciudadano, y hoy no me explico por qué el CNE no tiene facultad para haber prorrogado el acto de votación del 7 de agosto.
El lunes (mañana) se cumple un año del referendo revocatorio presidencial, el primero que se haya realizado en el mundo. Para Venezuela fue el momento más importante de la historia política de los últimos 50 años. Sin que esté yo tentado por el interés de haber sido el presidente del CNE en ese momento, fuimos un ejemplo de vocación democrática al mundo, de democracia directa y participativa porque el propio referendo así lo evidencia.
Creo que nos estamos acercando al concepto de ciudadanía y de ciudadanos al estilo de la polis griega en el sentido de que todos debemos participar de la cosa pública, y el referendo tuvo ese efecto y la característica de que se convirtió en una polis griega en la que participamos todos los ciudadanos porque fuimos más de 10 millones de los que tenía el Registro Electoral en ese momento.
Venezuela salió fortalecida y se consolidó el Poder Electoral.
Control
Como presidente del CNE pude conversar con muchos embajadores y parlamentarios de Alemania y España, así como con el presidente Jimmy Carter, y me comentaban que no era posible que la Constitución estableciera que se pudiera revocar un Presidente. Ellos no podían concebir eso. Muchos me lo dijeron, porque incluso algunos hablaban de la teoría política de dejar terminar el período constitucional al Presidente porque en ese término se demostraba la capacidad política que tiene el gobernante, y la gerencia de calidad y control que pueda desarrollar en beneficio de un determinado país. Y decían que estaban en Venezuela porque querían presenciar el desarrollo del evento.
La actitud de todos ellos fue positiva, a todos los repartí la normativa que aprobamos y que divulgaron en sus respectivos países. Incluso, al parlamento alemán le pareció muy interesante, los españoles se entusiasmaron con todo, y fue muy positiva la experiencia que estaban observando, y vivieron en carne propia la inspección y la vigilancia que durante el desarrollo del referendo se realizaba.
Además, ya se han escrito libros en el exterior sobre el referendo. Después nos llegaron cartas y logros sobre la novedad en que consiste el referendo revocatorio presidencial.
Incluso, el propio Centro Carter, firmado por su presidente Jimmy Carter, nos mandó una comunicación significativa alusiva a la democracia venezolana y al normal desarrollo del referendo. Se escribió un libro en España sobre ese acto y sobre la importancia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en cuanto a que establecía categorías jurídicas a instituciones políticas que no están establecidas en otros países. Los criterios fueron muy constructivos y muy positivos, a pesar de que algunos sectores en no lo quieren reconocer.
Los observadores nunca se refirieron a la persona del presidente Hugo Chávez ni a la actitud ni a la forma de conducir su acción política en la dirección del país. Sí manifestaban su asombro por el mensaje mediático de algunos medios de comunicación y lo comparaban con el hecho de la preconización de que Venezuela no había libertad de expresión.
Gente y embajadores muy serios, de países capitalistas, me decían que cómo era posible que se dijera que en Venezuela no había libertad de expresión cuando al levantarse en la mañana veían en la televisión y escuchaban en la radio y leían en los periódicos una serie de improperios contra el Presidente, contra sus funciones, contra las instituciones y contra mí como presidente del CNE.
Podré decir quiénes hicieron esos comentarios, cuando desclasifique esa información y escriba un libro sobre el referendo y mi paso por el CNE que será cuando esté más tranquilo y tenga menos trabajo en el TSJ.
Diálogo
Los observadores estaban de acuerdo conque debía existir el contrapeso de la oposición, y la mayoría no estaba de acuerdo con revocar al Presidente ni con la manera como se conducía la oposición porque no era muy democrático. Yo me reunía con ellos a diario y hasta con el embajador Charles Shapiro y con el embajador de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental.
A ellos les explicaba en qué consistía el referendo y del Presidente no hacían comentarios maliciosos.
A pesar de que había una marcada pugnacidad, sin embargo, las cosas salían porque se dialogaba y se discutía mucho y se llegaba a ciertos acuerdos”.
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