Las elecciones internas abiertas que se realizaron por primera vez en la Argentina se desarrollaron ayer para definir las candidaturas a diputados y senadores nacionales, y legisladores provinciales que competirán en los comicios del 23 de octubre.
Menem y Duhalde se unen para enfrentar a Kirchner; Kirchner está en la cúspide de su popularidad
Los ex presidentes terminan una guerra política de 15 años, al aliarse para enfrentar al mandatario Néstor Kirchner, lo encaran en los comicios legislativos de octubre próximo.
Políticos cercanos a Menem y Duhalde confirmaron a Notimex que en los próximos días se darán a conocer pormenores del nuevo acuerdo, a través del cual ambos ex mandatarios apoyarán sus respectivas listas de candidatos a senadores y diputados. La noticia es una 'bomba' en los corrillos políticos de Argentina, porque la relación entre Menem, Duhalde y Kirchner parece escrita por un guionista de telenovela.
En 1989, Menem comenzó su década de gobierno acompañado en la Vicepresidencia por Duhalde, quien esperaba ocupar la Primera Magistratura del país una vez que concluyera el sexenio. Duhalde no previó, sin embargo, que Menem impulsaría una reforma constitucional a través de la cual el periodo de gobierno se recortó de seis a cuatro años y, sobre todo, se permitió la reelección.
Así, Menem buscó y ganó un segundo gobierno consecutivo, con lo que le cerró a Duhalde la posibilidad de ocupar la presidencia de Argentina.
El rompimiento político, sin embargo, se había dado muy pronto, cuando en 1991 Duhalde abandonó la Vicepresidencia para comenzar, como gobernador, la construcción de su feudo en Buenos Aires, el principal bastión electoral del país. Desde ese año, el alejamiento entre ambos dirigentes del gobernante Partido Justicialista (PJ, peronista) fue más que evidente y nunca, hasta ahora, hubo gestos de acercamiento.
También en 1991, Kirchner comenzó a aparecer en escena, pues fue el año en el que inició su gestión como gobernador de la patagónica provincia de Santa Cruz, la cual fue ampliamente beneficiada por las políticas económicas menemistas.
La ruptura parecía definitiva, y tuvo un capítulo más en 2003, en el complejo momento en el que Duhalde ocupaba la presidencia de manera interina ante la abrupta renuncia de Fernando de la Rúa, en diciembre de 2001 y en medio de violentas protestas sociales.
Ese año, Menem buscó nuevamente la presidencia, pero Duhalde movilizó todo el aparato oficial a favor de Kirchner, quien se convirtió en el candidato emergente del peronismo.
Kirchner se quedó finalmente en la presidencia y Duhalde festejó, como pocos, la vergonzosa derrota de Menem. Pero la historia dio una vuelta de tuerca y las piezas se reacomodaron rumbo a las elecciones legislativas que se realizarán el próximo 23 de octubre.
Duhalde y Kirchner terminaron su luna de miel y no pudieron acordar una lista única de candidatos, por lo que cada uno impulsará diferentes listados encabezados por sus esposas, Hilda González y Cristina Fernández.
Con Kirchner en la cúspide de la popularidad, con un inédito 80 por ciento luego de dos años de gobierno, Duhalde sabe que necesita buscar más apoyos y se reencontró, ni más ni menos, que con Menem, quien busca una curul en el Senado.
Por eso, desde hace un par de semanas, ambos ex presidentes se autocalifican como "verdaderos peronistas" y abogan por la unidad de la corriente política dominante en Argentina. Menem lo ha resumido más que bien, recordando a quienes se asustan de su reconciliación con Duhalde que "la política es el arte de lo posible".
yd