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THE WASHINGTON POST: Informes de inteligencia de EE.UU. se contraponen a declaraciones de su gobierno
Por: Dafna Linzer, Cubadebate
Fecha de publicación: 05/08/05
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Un importante informe elaborado por los servicios de inteligencia de los Estados Unidos ha pronosticado que Irán demorará aproximadamente una década en fabricar los ingredientes claves para la producción de un arma nuclear, lo cual casi duplica el período previamente estimado de cinco años, según fuentes gubernamentales que contaron con acceso directo a este nuevo análisis.

Estas valoraciones cuidadosamente formuladas, que son expresión del consenso que existe entre los diferentes organismos de inteligencia, se contraponen a las fuertes declaraciones públicas hechas por la Casa Blanca. Los funcionarios del gobierno han afirmado, sin haber presentado pruebas, que Teherán avanza decididamente hacia la creación de un arsenal nuclear. Los nuevos pronósticos pudieran darle más tiempo a la diplomacia con Irán a fin de poder analizar sus ambiciones nucleares. El presidente Bush ha dicho que desea que la crisis sea resuelta diplomáticamente, pero que “todas las opciones están sobre el tapete.”

La nueva Valoración Nacional de Inteligencia contiene lo que la comunidad de inteligencia considera como indicios confiables de que el ejército de Irán está llevando a cabo un trabajo clandestino. Pero según han informado algunas fuentes, no existe información alguna que vincule directamente a estos proyectos con un programa para la fabricación de armas nucleares. Lo cierto es que Irán, principalmente a través de su programa energético, está adquiriendo y dominando tecnologías que pudieran ser desviadas hacia la fabricación de bombas.

Según expresaron tres fuentes estadounidenses, en la valoración se expresa incertidumbre acerca de si los clérigos gubernamentales iraníes han tomado o no la decisión de construir un arsenal nuclear. Sin embargo, un alto funcionario de inteligencia, familiarizado con las conclusiones del informe, expresó que “la comunidad de inteligencia opina que Irán está decidido a construir armas nucleares con sus propios recursos”.

En el curso de los últimos tres años, nunca la Casa Blanca había atribuido sus afirmaciones sobre Irán a fuentes de la inteligencia estadounidense, como lo hizo en el caso de Irak durante la escalada previa a la invasión en el mes de marzo del año 2003. Por el contrario, en este caso se ha referido a los años durante los cuales los iraníes han ocultado esta información, y se ha preguntado porqué un país con tanto petróleo como Irán necesitaría un programa energético nuclear en gran escala.

La Valoración Nacional de Inteligencia aborda estas afirmaciones y ofrece puntos de vista alternativos que apoyan o desafían las presunciones en las cuales se basan. Aquellos que están familiarizados con las nuevas valoraciones, las cuales no han sido informadas en detalle con antelación, analizarían sólo aspectos limitados de la misma y sólo en condiciones de anonimato, porque el informe es clasificado, al igual que algunas de las evidencias en las cuales se basa.

Varios funcionarios del gobierno han dicho que algunos políticos de alta jerarquía están revisando el informe, mientras que la Casa Blanca define los próximos pasos en la política hacia Irán que durante muchos años ha estado plagada de divisiones como resultado de luchas intestinas y estrategias en competencia. Durante tres años, el gobierno ha tratado, no con mucho éxito, de incrementar las presiones sobre Irán al centrar al atención en su programa nuclear. Estos esfuerzos han sido promovidos tanto por razones de diplomacia internacional como de inteligencia.

La valoración nacional de inteligencia , solicitada por el Consejo de Inteligencia Nacional en el mes de enero, es el primer análisis significativo desde el año 2001 sobre lo que se conoce y lo que no se conoce acerca de Irán. Otras valoraciones realizadas durante el primer mandato de Bush han tenido un alcance limitado, y algunas fueron rechazadas por los partidarios de políticas que no eran consecuentes con las valoraciones de inteligencia.

Uno de estos documentos fue el informe de 2002 que según antiguos y actuales funcionarios fue solicitado por el asesor de seguridad nacional Stephen J. Hadley, quien era entonces asesor asistente, a fin de valorar la posibilidad de “un cambio de régimen” en Irán. Aquellas conclusiones describían a la República de Irán como un país que avanzaba lentamente hacia la democracia, y hacían una advertencia en contra de la injerencia de los Estados Unidos en ese proceso, según expresaron algunos funcionarios, quienes analizarían las conclusiones clasificadas del documento sólo bajo condiciones de anonimato.

La nueva valoración adopta un enfoque más amplio al analizar la cuestión del futuro político de Irán. Sin embargo no dice si los clérigos gobernantes aún estarían en el poder cuando el país sea capaz de producir material fisionable. El gobierno aún alberga la esperanza de que “los ulemas se vayan antes de que Irán pueda ser capaz de producir armas nucleares”, expresó un funcionario familiarizado con los debates políticos.

Las valoraciones de inteligencia tienen el objetivo de alertar al presidente sobre los acontecimientos relacionados con la seguridad nacional y contribuir a la formulación de políticas. Las nuevas conclusiones en el caso de Irán fueron catalogadas como bien documentadas y bien escritas, que cubren aspectos tales como la capacidad militar, el crecimiento futuro de la población, y la industria petrolera. Las valoraciones del programa nuclear de Irán, aparecen en un anexo por separado a la Valoración Nacional de Inteligencia, conocidas como memorando al portador.

“Es un análisis completo de lo que conocemos, lo que no conocemos, y las presunciones que tenemos”, expresó una fuente estadounidense.

Se estima que Irán demorará 10 años en fabricar una bomba nuclear

Según el testimonio ofrecido en el mes de febrero por el Vicealmirante Lowell E. Jacoby, director de la Agencia de Inteligencia para la Defensa, hasta hace poco se pensaba que Irán tendría la capacidad de fabricar un arma nuclear en cinco años. Desde 1995, los funcionarios estadounidenses han seguido pensando que “dentro de cinco años” Irán alcanzaría esa capacidad. Hasta el momento no lo ha logrado.

El nuevo cálculo extiende el plazo, y estima que es poco probable que Irán produzca la cantidad suficiente de uranio altamente enriquecido, el ingrediente clave para la fabricación de un arma atómica, antes de “los comienzos o la mitad de la próxima década”, según cuatro fuentes familiarizadas con esas conclusiones. Las fuentes expresaron que este cambio, basado en una mejor comprensión de las limitaciones técnicas de Irán, sitúa el plazo alrededor del año 2015, lo cual coincide con las cifras británicas e israelíes recientemente revisadas.

Según las fuentes, este cálculo es para la adquisición de material fisionable, pero no se afirma categóricamente si para entonces, Irán tendría listo o no un dispositivo de implosión.

El plazo ha sido presentado como el mínimo necesario, cuyo objetivo ha sido revelar la proyección de un programa que avanza a toda velocidad sin mayores obstáculos técnicos. No toma en cuenta el hecho de que Irán ha suspendido una gran parte de sus trabajos en uranio enriquecido como parte de un acuerdo de poca monta con Gran Bretaña, Francia y Alemania. Irán anunció ayer su intención de reanudar parte de esos trabajos si las conversaciones con Europa no cumplen sus expectativas.

Según algunas fuentes, el nuevo plazo hace desvanecer las sospechas de que el ejército de Irán ha estado llevando a cabo sus propios esfuerzos individuales y encubiertos en el enriquecimiento de uranio. Sin embargo, de acuerdo con lo expresado por cuatro de estas fuentes, existen evidencias de trabajos clandestinos de índole militar en misiles y la investigación y desarrollo de centrífugas, que pudieran estar vinculados a un programa nuclear.

Según funcionarios extranjeros y estadounidenses, el pasado mes, algunos funcionarios estadounidenses compartieron algunos datos sobre los programas de fabricación de misiles con algunos inspectores nucleares de las Naciones Unidas, sobre la base de los planos obtenidos en el pasado mes de noviembre. Los documentos incluyen modificaciones en los diseños del misíl iraní Shahab-3, con el fin de crear el espacio requerido para la colocación de una ojiva nuclear.

“Todo aquel que tenga una buena idea para desarrollar un programa de fabricación de misiles, que posea realmente buenos contactos, podrá llevar adelante dicho programa”, expresó Gordon Oehler, quien dirigió el centro de no proliferación de la CIA y ha trabajado como subdirector de la comisión presidencial para las armas de destrucción masiva. “Pero ello no significa que exista un plan maestro para la fabricación de un arma nuclear”.

A principios de este año, la comisión descubrió que los servicios de inteligencia de los Estados Unidos sabían “increíblemente poco” sobre Irán y sobre Corea del Norte.

Mucho de lo que se conoce sobre Teherán se ha sabido a través del análisis de las comunicaciones interceptadas, las imágenes vía satélite, y el trabajo de los inspectores de las Naciones Unidas que han estado investigando a Irán durante más de dos años. Los inspectores revelaron la existencia de instalaciones para la reconversión y enriquecimiento de uranio, los resultados de los ensayos con plutonio, y el equipamiento adquirido ilícitamente en Pakistán –todo lo cual hizo surgir serias preocupaciones, que pudieron ser explicadas gracias a la existencia de un programa energético. Los inspectores no han descubierto evidencias que indiquen que Irán posee un diseño para la fabricación de ojivas nucleares o que está desarrollando un programa para la fabricación de armas nucleares.

La Valoración Nacional de Inteligencia aparece más de dos años después de que la comunidad de inteligencia concluyera equivocadamente, en una evaluación hecha en el mes de octubre del 2002, que el entonces presidente iraquí Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva y estaba reconstruyendo su programa nuclear. Estas conclusiones fueron desclasificadas y hechas públicas por parte del gobierno de Bush, dado que perseguían el objetivo de incrementar el apoyo para invadir a Irak cinco meses más tarde.

Durante una audiencia en el Congreso celebrada el pasado jueves, el General Michael V. Hayden, sub-director de inteligencia nacional, dijo que recientemente se habían impuesto nuevas reglas para la elaboración de la Valoración Nacional de Inteligencia y que habría “una mayor tolerancia a la ambigüedad”, aún cuando esto significara la elaboración de pronósticos con conclusiones menos definitivas.

De acuerdo con algunas fuentes, la Valoración Nacional de Inteligencia sobre Irán, incluye análisis creativos y teorías alternativas que pudieran explicar algunas de las actividades sospechosas descubiertas en Irán durante los últimos tres años. Irán ha dicho que su infraestructura nuclear fue construida para la generación de energía, no para la producción de armamentos.

Catalogada como plausible, aunque no verificable, es la explicación que ha dado Irán, que dice haber construido el programa en secreto hace más de 18 años porque temía un ataque por parte de los Estados Unidos o Israel si se daban a la publicidad estos trabajos.

En el mes de enero, antes de que se diera a conocer la valoración, el Vicepresidente Cheney dio a entender que los avances en el campo de la energía nuclear alcanzados por Irán eran tan significativos que Israel quizás se viera forzado a atacar las instalaciones, como lo había hecho 23 años antes en Irak.

En un discurso pronunciado en el mes de abril del año 2004, John R. Bolton –quien era entonces el principal asesor del gobierno para las armas de destrucción masiva, quien acaba de ser nombrado temporalmente por Bush como embajador ante las Naciones Unidas- expresó: “si permitimos que el engaño de Irán se prolongue por más tiempo, será demasiado tarde. Irán, tendrá armas nucleares”.

Pero el nivel de certidumbre, influido por la diplomacia y la inteligencia, parece haber cambiado.

En el mes de junio, tras la conclusión de la Valoración de Inteligencia Nacional, se le preguntó al sucesor de Bolton, Robert G. Joseph, subsecretario de estado para el control de armamentos, si Irán estaba desarrollando algún programa nuclear. Este respondió: “No sé bien cómo responder a esa pregunta, porque no tenemos una información exacta ni una comprensión absoluta. Pero los antecedentes de Irán, además de lo expresado por los líderes iraníes…nos hacen llegar a la conclusión de que tenemos que albergar serias dudas”.

La investigadora Julie Tate colaboró en este artículo.


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