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Asunción, 25 jul (PL) La llegada de otro contingente militar norteamericano a Paraguay avivó hoy los rumores sobre la posible apertura de una base del Pentágono cercana a la triple frontera que Asunción comparte con Brasil y Argentina.
Compuesto por 45 oficiales, el grupo que llegó la víspera incluye médicos, odontólogos, veterinarios, enfermeros, farmacéuticos y otros especialistas, los que atenderán a la población civil del departamento de Canindeyú, fronterizo con el gigante sudamericano.
Este es el segundo destacamento enviado por Estados Unidos a esta nación como parte de 13 ejercicios conjuntos hasta diciembre de 2006, el primero de los cuales está conformado por siete efectivos que entrenan a 65 militares paraguayos en lucha antiterrorista.
El operativo, aprobado por el Congreso Nacional, puede ser prorrogado automáticamente, lo que ha generado una amplia ola de críticas, porque otorga también inmunidad a las tropas extranjeras y a sus mandos calidad semejante a la de diplomáticos.
Como parte de la "Operación Medrete", esta misión anual brindará desde hoy atención sanitaria a la población de las comunidades Yasy Cañy, Ygatimí y Curuguaty hasta el venidero 3 de agosto.
En coincidencia con la llegada del contingente estadounidense, el embajador de Washington en Paraguay, John F. Keane, negó que su país pretenda abrir una base militar.
Keane señaló que seguirán las "prácticas y servicios, tal como lo han venido realizado durante 40 años en toda Latinoamérica, y desde hace 10, en Paraguay".
Pese a las declaraciones del diplomático, continúan aquí las suspicacias sobre el gran interés norteamericano en el acuífero Guaraní y en los yacimientos de gas y de petróleo existentes en el Chaco paraguayo.
A ello se suman las denuncias de Brasilia, Buenos Aires y La Paz sobre la eventual apertura de la instalación en la triple frontera, una zona estratégica de interés para la Casa Blanca.
El sitio escogido sería el aeropuerto semiclandestino que existe desde hace algunos años en el Chaco paraguayo, con posibilidades para albergar hasta 16 mil militares, aterrizar aviones B-52 y Galaxy, y desembarcar material bélico pesado.
La pista, de tres mil 800 metros de largo -suficientes para misiones de ese tipo-, está situada en Mariscal Estigarribia, a unos 200 kilómetros de la frontera con Bolivia.
Diversos sectores sociales, políticos y culturales han criticado con dureza la aprobación del permiso concedido por el Congreso y el gobierno de Paraguay que dio vía libre a la entrada al país de las tropas.
El Congreso paraguayo autorizó a finales de junio el ingreso y libre tránsito de los militares norteamericanos hasta diciembre de 2006 y les otorgó trato similar al de los funcionarios diplomáticos administrativos. Las tropas estadounidenses también tienen permitido movilizar armas y medicamentos en toda la nación conosureña.
Por las concesiones otorgadas a esas tropas -que pueden actuar libremente dentro del territorio-, no es difícil suponer que Washington consiguió finalmente colocar un peón adelantado de cara a la triple frontera, y muy cercano a gobiernos que le molestan.
Los privilegios (que tanto Brasil como Argentina se negaron a otorgar) incluyen la liberación aduanera y la exención de inspecciones e impuestos para los productos y propiedades.
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