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La Paz, 14 Jul. ABN.- El líder del Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales, asumió este jueves con cautela y firmeza las declaraciones del subsecretario de Estado norteamericano, Charles Shapiro, sobre el proceso electoral boliviano.
Entrevistado por Prensa Latina, Morales planteó que aún al negarse a recomendar al electorado boliviano que vote por el MAS el funcionario del régimen del Presidente estadounidense, George W. Bush, está interviniendo en asuntos internos bolivianos al comentar los comicios.
Shapiro, ante una pregunta del diario local La Razón sobre las amenazas del Gobierno de EEUU para que el pueblo no vote por Morales en las elecciones de 2002, respondió que a su consideración "lo más importante es que las próximas elecciones reflejen la verdadera voluntad del pueblo boliviano".
En 2002 las amenazas se tradujeron en un fuerte aumento del respaldo a Morales que lo llevó a un ajustado segundo lugar, tras el neoliberal y pronorteamericano Gonzalo Sánchez de Lozada, quien dimitió cercado por una rebelión social en octubre de 2003.
En sus declaraciones Shapiro se pronunció también por las urnas en lugar de la violencia, alusión evidente a la imagen de violento que la derecha y medios afines pretenden atribuir a Evo Morales.
El dirigente señaló que esa es otra forma de hacer campaña contra el MAS y que si los norteamericanos no dicen nada directamente a su movimiento, bajo cuerda están financiando a la derecha neoliberal.
"Ojalá aprendieran del repudio que las intervenciones de sus embajadores generan en Latinoamérica", comentó el dirigente.
Igualmente, señaló que la aparente moderación de Shapiro no puede hacer olvidar la intromisión de Washington, en el 2002, en favor del modelo neoliberal.
Tras negar que las palabras de Shapiro den luz verde al MAS, apuntó que su partido solamente necesita la venia "del pueblo y no la del imperio".
Por otra parte, el funcionario estadounidense anunció que la próxima semana visitará Bolivia y durante su permanencia tratará sobre los cultivos de hoja de coca, que el MAS defiende para fines lícitos.
Washington presiona en forma recurrente por la erradicación de los cocales y esa política ha provocado conflictos sociales y decenas de muertes en Bolivia.
Morales agregó que el MAS no le teme a la injerencia de Estados Unidos en favor de la derecha y sigue trabajando en la etapa preelectoral y dialogando con diversas organizaciones populares y partidos progresistas para forjar un frente antineoliberal capaz de ganar las elecciones.
Destacó con optimismo que esas pláticas están bastante avanzadas aunque declinó adelantar los resultados a la espera de definiciones.
Según las principales y más recientes encuestas preelectorales, Morales disputa el primer lugar en las preferencias ciudadanas con el ex presidente neoliberal Jorge Quiroga y el millonario empresario Samuel Doria Medina a quienes, comentaristas locales, califican como derechistas encubiertos.
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