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Manila, 8 jul (PL) La base de apoyo del gobierno de Filipinas comenzó a desmoronarse hoy cuando ocho ministros renunciaron y sectores influyentes pidieron la dimisión de la presidenta Gloria Macapagal Arroyo para resolver la crisis política.
Arroyo está en el centro de un escándalo por las acusaciones de que cometió fraude en las elecciones de 2004 y que su familia recibió sumas millonarias por la lotería ilegal conocida como Jueteng.
Varios ministros importantes, entre ellos el titular de Finanzas, César Purisima, dejaron el gobierno y pidieron a la jefa de estado que abandone también el cargo y pase el poder al vicepresidente Noli de Castro.
A la demanda se unieron la ex presidenta Corazón Aquino, el presidente del Senado Franklin Drilon, el Partido Liberal y el Makati Business Club, uno de los grupos empresariales más influyentes del país.
Aquino se entrevistó con la primera mandataria el jueves y la exhortó a que haga "el sacrificio supremo" de ahorrarle al país aún más confusión.
Mientras, el ex presidente Fidel Ramos propuso la convocatoria a elecciones generales dentro de 10 meses como salida a la crisis política.
En horas de la tarde de hoy cientos de personas se concentraron en el distrito financiero de Manila para protestar contra la presidenta, cuya popularidad ha caído en picada durante los últimos días.
Sin embargo, Arroyo insiste en mantenerse en el poder y anunció para la próxima semana la formación de un nuevo gabinete.
El clima de inestabilidad crece en Filipinas, donde cada vez más voces reclaman la renuncia de la presidenta por falta de credibilidad, mientras aumentan los rumores de golpe de estado y la policía se encuentra en estado de máxima alerta.
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