|
La Habana, 19 jun (PL) Soy un ateo convicto, afirmó el escritor portugués José Saramago en la presentación de la edición cubana de El evangelio según Jesucristo, una aproximación crítica y respetuosa a un personaje asumido desde su costado humano y mortal.
Tras subrayar que no cree en la vida eterna, ni en el paraíso ni en el infierno -"ambos están aquí, en este planeta en el que vivimos y donde nos quedaremos aun cuando sea convertidos en polvo"-, dijo que su novela es irónica, polémica, pero nunca blasfema.
Está escrita con sumo respeto -reiteró- porque veo a Jesucristo como un hombre merecedor del mismo respeto que debo a todos los seres humanos que pueblan este planeta.
El autor de una obra que se inserta en lo mejor del acervo espiritual de todos los tiempos, quien desató una polémica cuando El evangelio...salió a la luz en 1991, admitió que en sus páginas no dejó "títere con cabeza", pero reivindicó su derecho a abordar el tema desde una visión personal y desacralizadora.
Siempre me ha interesado la religión a partir de esa necesidad que tiene la gente de creer en algo que trascienda lo terreno. Aunque no soy creyente -señaló-, poseo una mentalidad cristiana, en la cual fui educado y tengo derecho a escribir sobre algo que ha hecho de mi la persona que soy.
Se refirió a los cuatro o cinco momentos clave de su novela y a sus planteamientos sobre los dogmas o afirmaciones no comprobadas y ancladas en las mentes de muchas personas como verdades incuestionables.
Añadió que le interesaba, sobre todo, el crecimiento de Jesucristo, a quien muestra indagando si los hijos tienen que heredar la responsabilidad de sus padres con los hechos pasados y junto con ello la de corregir las consecuencias de esos hechos.
En su disertación en torno a la novela, también cuestionó a quienes matan en nombre de Dios y cometen genocidios y crímenes respaldados en ese escudo.
A Saramago pareció no perturbarle el calor de un mediodía habanero que se derramaba sin compasión sobre el amplio portal colonial del Palacio del II Cabo, en el centro histórico de La Habana, colmado hasta el tope por una multitud en la que menudeaban los jóvenes.
Esa misma multitud lo asedió después para que firmara cientos de ejemplares de una novela que el crítico cubano Omar Valiño definió como una de las más grandes aventuras emprendidas en la historia de la literatura.
La novela -dijo- le ofrece a Jesucristo la posibilidad de revelarse, de describirse contándolo, ilustra su formación y las huellas cronológicas de ese proceso. Saramago borra la opacidad de sus años más oscuros, visualiza el diálogo entre Dios y Jesús.
Jesucristo emerge con todas sus dudas, pasiones, rebeldías y temores humanos, expresó.
El novelista había dicho la víspera que veia a Jesucristo como un ser terrenal, una víctima de la ambición de poder.
Desde el martes último, cuando llegó a la Isla invitado por el Ministerio de Cultura, el escritor portugués, Premio Nobel de Literatura 1998, ha compartido sus reflexiones con estudiantes, profesores, escritores y gente común y corriente, devotos de sus novelas.
Una de las vivencias que más le impresionó, según dijo, fue su visita a la Escuela Latinoamericana de Medicina, donde hay no sólo estudiantes de esta región del mundo sino también de Africa y aun de Estados Unidos -resaltó-, experiencia que calificó de única.
Vital a sus 82 años, desmentidos por una lucidez fuera de la común, en él permanecen vivas la curiosidad y la imaginación, la reflexión penetrante como una condición inseparable, como una puerta abierta a la indagación en la realidad que le rodea, en sí mismo y en la función y la utilidad de su narrativa.
Llamó, además, a la necesidad de ejercitar la capacidad de pensar, de poner en práctica esa cualidad capaz de darle sentido a la vida de cada uno.
Vivamos en la humanidad en que estamos -instó- como los seres humanos que somos. Pensar es un privilegio y un placer, una puerta a la libertad hacia dentro de uno mismo.
Saramago se despedirá de Cuba tras reafirmar su amistad con la Isla.
El destacado escritor suscribió en marzo último, junto a otros cinco Premios Nobel y más de cuatro mil intelectuales del mundo, el Llamamiento "Detengamos una nueva maniobra contra Cuba", que denunció la sucia política de Estados Unidos en la Comisión de derechos Humanos de la ONU.
Noticia leida aproximadamente 1275 veces. Contador actualizado cada 3 minutos
|