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Mérida, 10 Jun. ABN.- Tras cuatro días enclaustrados, en una cabaña de
un hotel merideño, viendo las 27 películas que se han producido en el
país en los últimos 8 años el jurado del Festival Nacional del Cine
anunció los largometrajes ganadores.
El Aula Magna de la Universidad de los Andes sirvió de escenario para la
premiación que dejó sorprendido al público que efusivamente aplaudió a
un grupo de tesistas, de la primera promoción de la Escuela de Medios
Audiovisuales de la ULA, quienes con su opera prima La Muerte de Fausto
Alegría compartieron el galardón a la mejor dirección con Elia Schneider
por su película "Punto y Raya".
El film de los jóvenes estudiantes Camilo Pineda, Nascuy Linares y
Ricardo Chetuan es una adaptación del cuento Los tres lados de la luna
de Jorge Chacín. La película fue rodada durante tres semanas en el
páramo, en La Mucuy, con actores y escenarios naturales de la zona y con
un presupuesto mínimo. A juicio del cineasta colombiano y miembro del
jurado Víctor Gaviria, el film "marcará no solo al cine venezolano sino
al latinoamericano".
Según Gaviria, quien es reconocido como autor de un lenguaje que ha
cambiado la forma de ver el cine latinoamericano gracias a sus trabajos
como La Vendedora de Rosas, La Muerte de Fausto Alegría indica la
aparición de un cine novedoso como se han visto pocos. "Está lleno de
verdad, lo digo yo que soy el cineasta de la verdad", apuntó emocionado.
El premio a la mejor película fue para Diego Risquez, por la aplaudida
Manuela Saenz, "Estoy muy conmovido, no creo que Manuela sea una
película de festival sino, más bien, de público" indicó, y destacó que
le parece muy noble lo que hizo Leonardo Henríquez, quien retiró del
concurso su película Sangrador por ser el presidente del comité
organizador del festival. "Creo que el gran premio es para los 500
jóvenes que están presentes", comentó Risquez.
El resto de los trofeos, unas claquetas elaboradas en acrílico,
correspondieron a: Mariana Rondón y Marité Ugás por mejor ópera prima,
por el film A la media noche y media; Henry Herrero por mejor guión,
Cien años de Perdón y Punto y Raya; Alberto Arvelo por mejor producción
y premio del público, por Habana, Havana; Fabiola Fernández y Diego
Risquez por mejor dirección de arte, por Manuela Saenz; Stefano Gramitto
por mejor sonido en Caracas amor a muerte; Cezary Jaworski y Micaela
Cajahuaringa por mejor fotografía en Una casa con vista al mar y A la
media noche y media, respectivamente; Nascuy Linares por mejor música en
Mataron a Fausto Alegría; y José Ramón Novoa por mejor montaje con Punto
y Raya.
Los actores principales reconocidos en la premiación fueron: Beatriz
Valdez, por Manuela Saenz, y Roque Valero, por Punto y Raya, y por sus
actuaciones como miembros del reparto fueron escogidos Ruddy Rodríguez y
Nadiel Lugo, ambos por Amaneció de golpe.
A propósito de Roque Valero, Víctor Gaviria destacó que es un "actor
maravilloso que trabaja para su personaje, no para lucirse.
Definitivamente destaca sobre los demás".
Igualmente, el jurado acordó otorgar dos reconocimientos especiales. El
primero, a Leonardo Henríquez por Sangrador, película que fue retirada
del concurso; "una película magistralmente dirigida con valores
estéticos y una calidad artística extraordinaria que va a marcar un hito
en la historia del cine nacional", sostiene Alejandra Szeplaki, la más
joven de los jueces. Y, el otro, a Cezary Jaworsky por su creatividad,
labor cinematográfica y por su activa participación en la cinematografía
local ya que trabajó en seis de los films nominados.
Con el acto de premiación, Mérida despidió el por largo tiempo ausente
encuentro cinematográfico nacional que resultó en cuatros días intensos
y llenos de reflexiones.
"Estamos muy esperanzados con que esta confrontación sea sólo el inicio.
Más allá de discutir sobre leyes y financiamientos, debatimos sobre la
manera como nos miramos, imaginamos y representamos. Hacer cine en el
siglo XXI no es una opción sino un deber, una necesidad, porque la
construcción de los imaginarios colectivos: el bien, el mal; lo bello,
lo feo; lo justo, lo injusto; lo visible, lo invisible; se oculta o se
muestra en el relato cinematográfico".
Y es que, tal como lo recuerda Alejandra Szeplaki parafraseando a
Rodolfo Izaguirre, "una nación sin cine es como una casa sin espejos".
La cita, si se han realizado al menos ocho películas durante el próximo
año, será dentro de 365 días en la ciudad andina que bien se ha ganado
el título de: capital del cine venezolano.
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