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Desórdenes y saqueos acompañan a tropas invasoras en Iraq
Bagdad, 11 Abr. Venpres.- Las tropas invasoras del eje anglonorteamericano
liquidaron en Iraq los márgenes de la legalidad y la cordura social, y
sustanciaron a la invasión el saqueo de hospitales, escuelas, comercios y
viviendas abandonadas, señaló la agencia Prensa Latina.
El desorden bajo diversas vestiduras ha ganado las calles de este país
árabe, donde la población comienza a reflexionar tras el efectismo de los
primeros momentos de entrada de las fuerzas a esta capital.
Con los múltiples asaltos a enfermerías y nosocomios se quebró la cadena
de asistencia pública.
"Los hospitales están siendo asaltados por saqueadores. La situación es
muy crítica", afirmó a la prensa el vocero del Comité Internacional de la
Cruz Roja en esta urbe, Roland Huguenin-Benjamín.
El portavoz consideró una obligación de las fuerzas agresoras proteger
las instalaciones de salud, pero esos efectivos no prestan atención al caso.
Durante 24 años el gobierno del Partido Baas, encabezado por Saddam
Hussein, estableció regulaciones que posibilitaron avances en diversos
campos de la vida y la sociedad, todo basado en la explotación del petróleo.
Bagdad no fue la excepción y como la mayoría de las ciudades del Golfo
Pérsico floreció al ritmo del cabecear de las torres de extracción y las
ventajas de la comercialización de ese hidrocarburo.
Miles de iraquíes se lanzaron este viernes a saquear las instalaciones
capitalinas incluso las escuelas de Ingeniería y de Enfermería, informaron
protagonistas de esos sucesos.
Todo eso ocurre mientras los soldados estadounidenses patrullan las
avenidas y se van agrupando en zonas de convergencia, indiferentes de la
anarquía que luego será más difícil de reparar, aunque para ello se extienda
la represión.
Mechal Shaid, un comerciante dispuesto a tomar justicia por sus manos
ante los ladrones, dijo que los soldados norteamericanos "los dejaron
invadir un banco, tres tiendas e incluso hacían fotos de los ladrones".
Los informes militares no se refieren en cifras a esta sección delictiva
de la guerra desatada por Washington y Londres contra este estado árabe.
Pero en medio de tal confusión o caos promovido, las críticas de los
comerciantes revelan la incapacidad de ofrecerle un mínimo de seguridad a
sus negocios.
Sin embargo, "las sedes del Ministerio del Petróleo, de Relaciones
Exteriores, la Cruz Roja y los palacios presidenciales" son custodiadas
celosamente.
Además de esos intereses, ahora más que el reordenamiento rutinario de la
vida, la preocupación de los invasores es conocer la suerte del presidente
Saddam y de su familia, principalmente de sus hijos, Uday y Qusay, todos
esfumados.
http://www.venpres.gob.ve
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