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Publicado en Tue May 31st, 2005 a las 04:22:39 PM EST
En una marcha todavía más grande que la de ayer, los vecinos de El Alto y los campesinos aymaras han vuelto a La Paz desde esta mañana. Más de 50 mil personas cubrieron un territorio de hasta 100 kilómetros cuadrados: ya no se limitaron a rodear la Plaza Murillo, donde el Presidente despacha y los parlamentarios deciden el destino de Bolivia sin tomar en cuenta los deseos de la gente; ahora se desplegaron hasta los barrios aledaños al centro, donde la clase media, los comerciantes finos y algunas embajadas... la presión contra el Congreso y el gobierno, si bien no buscó la confrontación, está instalada en decenas de cruces viales.
Y otra vez, la división entre los movimientos sociales bolivianos es notoria: mientras unos exigen la nacionalización de los hidrocarburos, los otros piden ya nada más la convocatoria a la Asamblea Constituyente...
Durante varias horas las calles eran sólo ríos de gente que circulaban en todas direcciones... y en algunos casos, como el de los estudiantes de la Universidad Pública y Autónoma de El Alto, soportaron las intermitentes granadas de gas que la policía lanzó para dispersarlos.
Pero ahí siguen a estas horas; no hay orden, no hay coordinación, pero el espacio urbano es por ahora de ellos: los aymaras del campo, los alteños (aymaras urbanos), las comunidades campesinas de la zona al sur de La Paz, los mineros y los maestros de escuelas públicas, quienes de plano decidieron marchar hasta los barrios ricos que se encuentran varios kilómetros al sur del centro.
Los estudiantes universitarios y el Movimiento de Trabajadores Desocupados han levantado barricadas en la Plaza de los Héroes. Algunos barrios alteños, junto a los campesinos de la provincia aymara de Omasuyos, han llegado a cerrar la Plaza Isabel la Católica ¡a 50 metros de la Embajada de Estados Unidos!
Las demandas de este grupo, no homogéneo de todas maneras, son las mismas: que la clase política se vaya del país (tanto el Presidente Carlos Mesa como los congresistas bolivianos)... y el gobierno, que los acusa de sediciosos y mantiene militarizada la Plaza Murillo, no consigue salir de su reducto. El ministro de gobierno, Saúl Lara, descartó sin embargo ninguna medida de fuerza o decretar el Estado de sitio en las próximas horas.
Y en este momento, mientras les describo rápidamente algunas escenas, el Congreso Nacional delibera para ver si sesiona. Esta tarde deberían discutir los parlamentarios si se convoca al Referéndum sobre Autonomías pedido por la derecha de la ciudad de Santa Cruz... el MAS pretende que además, por fin, se discuta y apruebe la ley de convocatoria a la Asamblea Constituyente y cambiar definitivamente el rostro de Bolivia. Algunos contingentes en las calles ligados a este partido político levantan por la calles esta demanda...
¿Qué sigue, queridos lectores, en medio de este caos? Difícil decirlo, los alteños y los campesinos aymaras no se irán en lo que queda del día (y ya el número de manifestantes es de 100 mil, o algo así)... y el MAS sigue presionando en todos sus frentes políticos, incluido el Congreso Nacional... por ahora, más debilidad que por prudencia, el gobierno de Mesa no sale de una pequeña plaza en la que los militares defienden algunos edificios adornados de palomas...
Sigan con nosotros, mientras volvemos a las calles y vamos al Congreso Nacional a ver qué ocurre...
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