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La Paz, 27 may (PL) Nuevas protestas callejeras rompieron hoy la frágil tregua declarada por miles de campesinos llegados a la capital boliviana para demandar la convocatoria de una asamblea constituyente y la nacionalización de los hidrocarburos.
Grupos de activistas de una huelga general del vecino municipio de El Alto, maestros y mineros, cerraron el tránsito por la autopista que comunica a esa urbe con el centro de La Paz y de una ruta alterna, confirmó el jefe de la Policía de la ciudad, Hernán Jaimes.
El oficial dijo a Prensa Latina que los manifestantes apedrearon las casetas de cobro de peaje de la autopista y destruyeron un automóvil, mientras dirigentes de las protestas, iniciadas al amanecer, alegan que respondieron a la represión policial.
Jaimes indicó que vecinos y sindicalistas alteños mantienen además bloquedas las salidas terrestres de La Paz a las regiones sur, centro y oriente del país, así como a Chile y Perú, lo que determinó la suspensión de actividades del transporte de pasajeros y carga.
Los disturbios contravinieron la tregua abierta el jueves por unos siete mil campesinos llegados el lunes de diversas regiones para exigir la asamblea constituyente y la recuperación de los hidrocarburos.
Al mismo tiempo, y favorecidos por el paréntesis declarado por los campesinos, prosiguen los empeños por establecer un diálogo para buscar una salida, la cual requiere convocar a la constituyente, según señaló el líder del Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales.
Ausentes de los empeños, según destaca la prensa, se encuentran los presidentes del congreso, Hormando Vaca Diez, y de la Cámara de Diputados, Mario Cossío, que esta semana suspendieron los trabajos del poder legislativo, pese a que sólo este puede convocar la elección de los delegados a la constituyente.
Los afanes de diálogo apuntan a conciliar la demanda popular de una asamblea con las presiones regionalistas en favor de un referendo autonómico, principalmente exigido por la dirigencia del oriental departamento (provincia) de Santa Cruz.
La pausa permitió el jueves una jornada de tranquilidad en las calles de La Paz y fue abierta luego que, el miércoles, dos oficiales del Ejército que lanzaron una proclama de apoyo a las demandas sociales y exigieron el retiro del presidente Carlos Mesa.
Los mandos militares, que repudiaron el pronunciamiento, anunciaron anoche la expulsión de filas, por falta grave, de los tenientes coroneles Julio Galindo y Julio Herrera, cuya acción mereció rechazo general.
En ese marco, la encuesta mensual de la empresa especializada Apoyo verificó un fuerte descenso del respaldo ciudadano al presidente Carlos Mesa, quien reiteradamente invoca el amplio apoyo popular que lo avala.
El sondeo indica que Mesa bajó en las cuatro principales ciudades de Bolivia -La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz- de 55 por ciento de aprobación en abril, a 44 por ciento en mayo, con lo que se ubica por primera vez debajo del 50 por ciento.
El índice de popularidad está muy distante del 82 por ciento que Mesa obtuvo en noviembre de 2003, tras iniciar su mandato por renuncia de su antecesor, Gonzalo Sánchez de Lozada, cercado por una rebelión social.
El sondeo verifica caídas de 15 puntos en El Alto, 13 en La Paz, 6 en Cochabamba y 5 en Santa Cruz, ciudad esta donde tiene apenas 18 por ciento de respaldo, con 63 por ciento de desaprobación.
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