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Un mensaje personal del presidente cubano entregado por el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez lo alertó de los hechos. La Fundación Nacional Cubano Americana financió a Posada Carriles para contratar mercenarios. La Sección de Intereses del gobierno norteamericano en La Habana también fue informada de estos planes
Aracelys Bedevia, Margarita Barrio, José Luis Estrada, Randoll Peresalas, Raiko Martín, Amaury E. del Valle, Luis Hernández y Ricardo Ronquillo.
El propio presidente Clinton conoció de forma confidencial que se preparaban una serie de atentados terroristas contra Cuba, por un mensaje personal del presidente Fidel Castro entregado por el Premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez.
Según reveló Fidel ante más de 100 000 cubanos reunidos ante la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, el 18 de abril de 1998 él envió un mensaje personal con variados temas al entonces presidente de Estados Unidos Clinton, aprovechando un viaje del escritor colombiano Gabriel García Márquez, que se reuniría con el mandatario norteamericano.
Entre los diversos temas, el primero y más directamente relacionado con los acontecimientos terroristas que tuvieron lugar entre 1997 y 1998 en Cuba, se titulaba: Síntesis de las palabras expresadas a Gabriel García Márquez que puede transmitir confidencialmente al presidente Clinton.
En 1997, una serie de atentados terroristas en instalaciones turísticas de La Habana causaron cuantiosos daños materiales y la muerte del joven turista italiano Fabio Di Celmo.
Los atentados fueron efectuados por mercenarios centroamericanos contratados por el terrorista internacional Luis Posada Carriles, quien ahora está detenido en Estados Unidos acusado de entrada ilegal al país.
Posada Carriles es reclamado en Venezuela por ser el autor del estallido en pleno vuelo de un avión cubano que cubría la ruta Caracas-La Habana en 1976 frente a las costas de Barbados, que costó la vida a 73 civiles inocentes.
En su mensaje personal a Clinton, el Presidente cubano afirmaba que se mantenían los planes de actividades terroristas contra Cuba, pagados por la Fundación Nacional Cubana Americana y efectuados por mercenarios centroamericanos contratados.
El texto de la misiva confidencial ratificaba que se habían realizado dos nuevos intentos de poner bombas en Cuba, antes y después de la visita del Papa Juan Pablo II en enero de 1998.
En el primer intento –afirmaba Fidel- los terroristas lograron escapar, y en el segundo fueron arrestados tres mercenarios de nacionalidad guatemalteca, que recibirían mil quinientos dólares por cada bomba que hicieran estallar.
Ambos casos fueron contratados por la red de la FNCA, le explicaba el líder cubano al entonces jefe de la Casa Blanca, y también le agregaba que ahora los terroristas estaban dando pasos para hacer estallar aviones de líneas aéreas centroamericanas.
Fidel le detalló a Clinton que el método era similar al de las anteriores explosiones: colocar explosivos de poco tamaño pero muy potentes, que podían ser programados hasta con 99 horas de anticipación.
La explosión –acotaba el mensaje- puede producirse en tierra o en pleno vuelo. Son mecanismos fáciles de armar, componentes casi imposibles de descubrir, entrenamiento mínimo para su empleo, impunidad casi total, sumamente peligrosos para líneas aéreas, instalaciones turísticas o de cualquier otro tipo.
Si llegan a divulgarse o conocerse tales posibilidades, acotaba el Comandante en Jefe cubano, pueden convertirse en una epidemia como ocurrió en otros tiempos con los secuestros de aviones.
Además Fidel también le comunicaba que otros grupos extremistas de origen cubano radicados en los Estados Unidos comienzan a moverse en esa dirección.
Las agencias de inteligencia de los Estados Unidos poseen información fidedigna y suficiente sobre estos hechos. Si realmente lo desean pueden abortar a tiempo esas acciones, puntualizó Fidel Castro en su mensaje a Clinton.
Además, le explicaba que no se puede dejar la responsabilidad de detener esos hechos solo a Cuba, pues muy pronto podrían ser otros países, incluso los propios Estados Unidos, víctimas de ataques similares.
Igualmente, en la multitudinaria concentración ante la Sección de Intereses, el líder cubano relató que anteriormente, el 9 de marzo de 1998, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba recibió el Jefe de la SINA y le leyó una nota relativa a los planes de terroristas cubanos a realizarse el 7 y 8 de marzo de ese propio mes.
Al respecto el canciller cubano le explicó que habían sido arrestados dos personas provenientes del exterior y le fueron ocupados explosivos y medios con los cuales se proponían efectuar cuatro actos terroristas similares a los que le costaron la vida al italiano Fabio Di Celmo en 1997.
El canciller cubano también le aseguró al funcionario norteamericano que estos hechos eran sumamente graves y afectaban no solo a Cuba sino a todos los países de la región, incluido Estados Unidos. Además pidió a ese país que colaborara con Cuba en la lucha contra el terrorismo como mismo se había propuesto anteriormente en el caso del narcotráfico.
A todo esto el jefe de la SINA pidió que le ofrecieran información sobre quiénes eran los organizadores de estos hechos desde territorio norteamericano, pues la Casa Blanca tenía la firme intención de actuar contra cualquiera que organizara actos terroristas.
Igualmente, un funcionario de la SINA que acompañaba al jefe de la Oficina pidió las grabaciones del salvadoreño que puso las bombas en los hoteles con otras personas en Centroamérica, y agregó que valoraba mucho los esfuerzos de Cuba en este aspecto e insistieron en la utilidad de que compartieran esa información.
(Tomado de Juventud Rebelde)
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