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Buenos Aires.- La reciente confesión de Manuel Contreras no marca un antes y un después, ni tampoco es histórica, según el balance hecho por miembros de la justicia, funcionarios de gobierno y organismos de derechos huma- nos, sobre la documentación entregada ayer por el ex jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) de Chile.
A 24 horas de que Contreras entregara documentación a la Suprema Corte de Justicia, coinciden en que en ese informe "exis- ten datos falsos" y sólo cumple un cometido: enterrar un poco más al dictador Augusto Pinochet (19731990).
En las 30 fojas que configuran el informe "existen numerosos errores, datos que no coinciden con la información acumulada por nosotros en todos estos años y por la justicia", explicó la vicepresidenta de la Asociación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos, Mireya García, una vez que consiguió tener acceso a esos documentos.
Ni siquiera en la parte en la que Contreras, el hombre que cumplió a rajatabla las órdenes de Pinochet y que ahora en la cárcel busca distanciarse de su ex jefe, narra cómo y quién fue el autor material de los asesinatos del ex canciller Orlando Letelier y del ex jefe del Ejército, Carlos Prats, y su esposa, en dos atentados cometidos en Nueva York en 1976 y en Buenos Aires en 1974, respectivamente, a manos del agente de la CIA Michael Townley, a quien el ex director de la agencia estadounidense de Inteligencia, Vernon Walter, "había puesto a disposición personal de Pinochet".
"Todo esto parece que es un chiste. Ya estaba comprobada la participación de la DINA en esos atentados por orden de Pinochet, y Contreras y ahora lo que busca es evadir su responsabilidad en esos hechos", explicó uno de los abogados querellantes del ex jefe de la DINA, Hernán Quezada.
Para García, en cambio, la información entregada por Contreras "es tan parcial como la que se entregó en su momento para la Mesa del Diálogo", y atribuyó eso a que "hay una red de oficiales activos del Ejército que protegen al ex jefe de la DINA", al tiempo que denunció que "fueron ellos los que lo ayudaron en la preparación del informe".
Desde el gobierno el único que se refirió al tema fue el vocero Francisco Vidal, quien abogó por que "el informe abra esperanzas de paz y justicia", aunque por lo bajo varios miembros de la administración de Ricardo Lagos sospechan que todo se trató "de una farsa del repre- sor" detenido en el penal Cordillera, en las afue- ras de Santiago.
Para el abogado Eduardo Contreras, quien lleva diversas causas contra Pinochet y el propio Contreras, el informe "no es más que un atentado contra el dolor de las víctimas, un golpe contra los familiares porque miente como ha mentido siempre. Es un acto criminal".
En todos los casos coinciden en que lo único salvable del informe son las acusaciones contra Pinochet, sobre su responsabilidad y la de los comandantes en jefe de las otras dos fuerzas (Armada y Aérea) junto al de Carabineros formulada por Contreras, quien habría intentado sólo ser juzgado en una de las tantas causas en su contra.
Ya en septiembre pasado, en una carta al periódico El Mercurio , había criticado a Pinochet por "habernos dejado solos y no cumplir su palabra de protegernos a todos los militares y civiles que participamos de aquella lucha".
Lo cierto es que el dolor y el terror, por parte de los familiares de las víctimas, se sigue reviviendo periódicamente en un Chile que a pesar de los años no logra cerrar sus heridas.
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