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Por Elaine Monaghan en Washington
UN NUEVO capítulo se abrió ayer en la batalla por el control de la política estadounidense en el Irak de posguerra. Un funcionario estadounidense dijo a The Times que Donald Rumsfeld, el Secretario de la Defensa, estaba resistiéndose a los nombramientos del Departamento de Estado de la administración-en-espera, por lo menos uno de cuyos miembros está ya en Kuwait.
Él dijo que el Pentágono había decidido que el señor Rumsfeld debe aprobar los cargos personalmente ante la administración temporal estadounidense-británica, "y hay muchas personas que cuestionan su autoridad para tomar esa decisión, incluyendo, asumo, al Secretario de Estado." De los candidatos de Colin Powell, agregó: "No hemos conseguido un no, apenas hemos logrado una respuesta (del Pentágono). "
Dijo que no está claro cómo acabaría la trifulca dado que el proceso de toma de decisiones estaba en desarrollo. "La Casa Blanca tiene que intervenir. Una de las variables es el señor Tony Blair. Una vez más, él será una voz crítica en todo esto", expresó.
Barbara Bodine, una experimentada diplomática estadounidense de quien se espera tome el cargo de administrar Bagdad, está en Kuwait a la espera de entrar en Irak. Los oficiales estadounidenses han dicho que se desarrolla un forcejeo inter-agencias en función de si ella debe tomar ese trabajo o una posición nacional como coordinadora de la administración civil para el cual Michael Mobbs, un abogado del Pentágono, era el favorito.
Otras personas designadas del Departamento de Estado cuya participación está ahora cuestionada incluyen a Robin Raphel, vicepresidente de la Universidad de la Defensa Nacional, y a Kenton Keith, ex-embajador en Qatar. La camorra se reduce a tomar control de las decisiones políticas sobre Irak en la fase posguerra, con un Departamento de Estado ansioso por crear un ambiente más aceptable a los países extranjeros mientras el Pentágono está ansioso por quedarse en el mando.
Los críticos del ala neo-conservadora de la Administración Bush que domina al Pentágono dicen que sus jerarcas están impacientes por construir un nuevo Irak a imagen de los Estados Unidos, usando a exiliados iraquíes occidentalizados como Ahmed Chalabi, un favorito del Pentágono y quien es detestado por el Departamento de Estado. Las diferencias acerca de cómo involucrar Mr Chalabi, el líder de oposición Iraquí, se han encarnizado durante meses.
Entretanto, el General Powell y el señor Blair están intentando afianzar un papel prominente para los Naciones Unidas en un esfuerzo por evitar posteriores alejamientos de los aliados estadounidenses en Europa. Moderados del Departamento de Estado confían en que el señor Blair pueda repetir su aparente éxito diplomático manteniendo el proceso de paz en Medio Oriente como alta prioridad en la lista del Presidente Bush y logrando que éste intervenga en la riña Departamento de Estado-Pentágono.
El funcionario dijo que el señor Blair deseaba una sazón internacional para la fase posguerra en Irak "y que naturalmente significa un rol mayor para el Departamento de Estado". Expertos extranjeros en ayuda han escrito al señor Bush pidiéndole que invitara a la ONU nombrar a un coordinador humanitario para Irak.
El señor Blair apoya la posición del Departamento de Estado en cuanto a que la ONU debe jugar un papel prominente en Irak.
Traducción: Ángel Cristóbal Colmenares E.
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