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Roma, 05 May. ABN.-Aunque el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, culpó hoy a soldados de Estados Unidos (EE UU) de la muerte en Iraq del agente Nicola Calipari, rechazó un enfriamiento en las relaciones con Washington por ese suceso, informó Prensa Latina.
Durante una intervención ante la Cámara de Diputados, el jefe de gobierno subrayó, además, que la retirada de los casi tres mil militares desplegados en el estado árabe, bajo ocupación anglo-norteamericana, deberá conciliarse primero con los aliados.
Berlusconi reconoció que era innegable la discrepancia entre el informe italiano de esos hechos y el estadounidense.
El agente de la inteligencia italiana viajaba el pasado 4 de marzo, junto a otro colega y la corresponsal en Bagdad del diario Il Manifesto, Giuliana Sgrena, a quien acababa de liberar, cuando su auto Toyota fue tiroteado por militares norteamericanos.
Al respecto, el Primer Ministro indicó que en ese caso se trataba de un puesto de control irregular, formado por unos 10 soldados y un vehículo blindado, contrario al carácter permanente que le confiere el reporte del Pentágono.
De igual forma, admitió que aunque las relaciones entre su país y Estados Unidos están fuera de toda discusión, "ello no cambia la verdad" sobre el trágico accidente, como ambas partes coinciden en calificar ahora ese hecho.
El jefe de gobierno consideró que la ausencia de intención en ese caso "no excluye la culpa", en clara alusión al veredicto de la parte estadounidense de que sus uniformados actuaron acorde a las normas de seguridad establecidas y de ninguna forma serán juzgados.
Al hablar en la cámara baja, antes de hacer lo mismo en el Senado, Berlusconi lamentó que el Pentágono no conservara en ningún momento la escena del crimen, lo cual llevó a diferentes interpretaciones de ambas partes de lo sucedido.
Sgrena, quien fue herida en un brazo, había sido liberada después de permanecer secuestrada durante un mes por un grupo sunita, el cual la raptó a la salida de un hotel en Bagdad.
En su momento, la periodista calificó de bofetada inadmisible para el gobierno italiano la exoneración de toda culpa de los militares involucrados en la muerte de Calipari, considerado aquí como un héroe nacional.
Ante los reclamos de la oposición de izquierda de exigir una disculpa formal a Washington y de retirar las tropas de Iraq, el Primer Ministro argumentó que ese caso no guarda ninguna relación con la presencia del contingente nacional en territorio iraquí.
Berlusconi se vio obligado a comprometerse con una intervención especial ante ambas cámaras del legislativo, en medio del rechazo que suscitó en la opinión pública italiana el informe estadounidense.
Ese reporte afirma que el auto donde viajaba Calipari se desplazaba a 90 kilómetros por hora por una carretera en dirección al aeropuerto de Bagdad, mientras los investigadores locales estiman que apenas viajaba a 50 kilómetros por hora.
Roma afirma que el vehículo respondió a las señales de detenerse, contrario a lo que asegura la parte norteamericana.
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