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Por primera vez, desde el inicio de la última crisis, el presidente Enrique Bolaños entró en confrontación directa con el secretario general del FSLN, Daniel Ortega, y confirmó a través de un mensaje a la nación, que mantiene “en alerta” al Ejército y la Policía para “actuar” ante el conflicto social.
Acompañado por sus familiares, Gabinete en pleno y las Cámaras del país, pero con la notoria ausencia de representantes de la Policía y Ejército, el mandatario acusó explícitamente a Ortega de fabricar el caos, el cual será sofocado “con prudencia” por los organismos armados.
En su intervención, insistió en que la educación orientada por los padres de familia se ve perturbada por las acciones “de grupos violentos” que siguen instrucciones de “dirigentes políticos irresponsables, que tratan de crear situaciones de caos artificial, con el propósito de esconder sus propias debilidades partidarias y crisis en el liderazgo personal en su organización política”.
“Ejército en atención”
Si bien las claras alusiones a Ortega provocaron recios aplausos de todo su Gabinete y empresarios invitados, lo que más emocionó al auditorio oficial fueron las instrucciones de Bolaños al Ejército para mantenerse “atento” a la crisis.
“He dado instrucciones al ministro de Gobernación y a la Policía Nacional, para que utilicen todos los recursos necesarios que garanticen la seguridad de todos los ciudadanos (...), y he instruido al ministro de Defensa y al Ejército, a mantener permanente atención para contribuir a la tranquilidad y al orden”.
Las reacciones no fueron menos fuertes en el Parlamento, donde fuentes legislativas confirmaron que ya han empezado a “contar los votos” para tramitar la destitución de Bolaños, aunque los ministros de Gobernación y Defensa sacaron a relucir su prudencia para explicar las instrucciones del mandatario.
De acuerdo con el ministro de Gobernación, Julio Vega, la orden de Bolaños quiere decir “apenas” mantener el orden en la capital, y garantizar que la gente que no está involucrada en las protestas, pueda circular.
“Eso no quiere decir que no tenemos abiertas las puertas para el diálogo. El operativo nuestro (en las calles) es permanente”, aseguró.
Sin embargo, el ministro de Defensa trató de ser más explícito, al interpretar que si bien el papel del Ejército es tan sólo mantenerse atento, no le impide tener “acciones coordinadas” con la Policía para garantizar la seguridad.
“Cuando hay problemas relacionados con la seguridad pública, y que atentan a la seguridad nacional, el Ejército también, en el marco de las leyes, activa una serie de acciones y recursos en conjunto con la Policía”, explicó, aunque no detalló el “tipo de acciones”.
Intenso cabildeo diplomático
Sin embargo, las estrategias del Ejecutivo parecen no limitarse al campo de defensa. Ayer mismo Bolaños informó que también instruyó al canciller Norman Caldera para reforzar el cabildeo diplomático que les permita el respaldo extranjero al Ejecutivo.
Según Caldera, ya han estado cabildeando con “países aliados” a Nicaragua, un pronunciamiento de respaldo que esperan sea emitido hoy, aunque esto no quita que vuelvan a recurrir a la Carta Democrática Interamericana de la OEA.
“Mañana (hoy) vamos a tener una reunión del Consejo Permanente de la OEA, que está dándole seguimiento al problema de Nicaragua, y ahí ellos reciben y dan informaciones”, anunció.
Ortega y su “oscura propuesta”
Con todo, el mensaje de Bolaños no fue apenas de instrucciones. En la mayoría de sus alocuciones no dejó de confrontar a Ortega, especialmente cuando se refirió a las propuestas del líder sandinista ante la crisis energética.
Específicamente el mandatario se refirió a la propuesta que hizo Ortega para que se desconecten las luminarias públicas y se aplique el racionamiento de energía.
“Ya ven, él sigue siendo el mismo de los años 80. No ha cambiado. Siempre le sigue gustando que la población viva en tinieblas”, acusó.
AN dispuesta a destituirlo
Si el Ejecutivo esperaba que el mensaje de Bolaños abriera el camino al diálogo, la reacción en el Parlamento no puede ser menos frustrante para el Presidente.
Anoche mismo, el jefe de la bancada liberal, Enrique Quiñónez, reaccionó molesto con el pronunciamiento del mandatario, y no descartó que ya se estén contando los votos para destituirlo.
“Lo que podría darse (con ese mensaje) es una escalada de violencia y podría llegar el momento en que la Asamblea Nacional asuma su facultad de destituir al Presidente, en caso que se determine que no está apto para gobernar”, aseguró.
De acuerdo con la Constitución, se necesitan dos tercios de los votos para tramitar la destitución del Presidente, una mayoría que el PLC negociaría con el resto de bancadas.
Quiñónez reprochó a Bolaños por amenazar con el uso de la Policía y el Ejército, y sentenció que ambas fuerzas “no pueden salir a matar gente”.
Por su parte, el presidente de la Asamblea Nacional y el coordinador de la bancada sandinista, René Núñez y Edwin Castro, respectivamente, prefirieron no comentar el mensaje del Presidente.
Por la mañana, Castro criticó fuertemente al Presidente por haber recibido personalmente a los manifestantes, demostrando con ello una “provocación, pretendiendo hacerse el niño bonito”.
Se espera que la bancada sandinista tenga hoy una reacción, porque anoche estaban reunidos para analizar el mensaje del mandatario.
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