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Bogotá, 21 Abr. ABN.- El presidente colombiano, Álvaro Uribe, se
pronunció por salvaguardar el idioma español y propuso mostrar una
tarjeta de advertencia, similar a las amarillas de los juegos de fútbol,
a sus coterráneos que lo hablen mal o lo adulteren.
En declaraciones, transmitidas por Prensa Latina, a raíz de la XVIII
Feria Internacional del Libro, que transcurrirá aquí hasta el próximo 2
de mayo, Uribe se refirió sobre todo al uso incorrecto del verbo haber,
despojado de su función auxiliar para convertirlo en habemos o hubieron.
Añadió que tales vicios se escuchan incluso en boca de personas
eruditas y de los locutores de radio y televisión. También fustigó la
invasión de extranjerismos como bullet points para aludir a los
fundamentos de una tesis universitaria o de cualquier índole.
O el término benchmark utilizado para identificar las referencias a
un tema determinado.
Los colombianos se precian de ser los que hablan el mejor castellano
del mundo, y en particular de su cuidada pronunciación de eses
impecables, pero en los últimos tiempos, según consenso, el idioma que
se habla día a día ha sufrido erosiones graduales.
Junto a localismos como berraquera (sinónimo de la cualidad máxima de
un ser humano), propios de todo español que se renueva, conviven
adulteraciones como privar a la palabra intenso de su significado de muy
fuerte y transformarla en sinónimo de algo muy denso o aburrido.
Otro de los vocablos que es preciso desterrar, en opinión de Uribe,
es empoderar, una palabra de moda pero difícil de incorporar a nuestra
lengua, afirmó.
El español colombiano es uno de los que atesora con celo palabras
remotas de su herencia castellana como armario, diz que, balance y otras
que el propio Gabriel García Márquez ha enaltecido en su literatura.
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