MIAMI (AP) El popular y jovial distrito de la Pequeña Habana se llenó el sábado de miles de manifestantes cubanios y otros latinoamericanos que expresaron su apoyo a las tropas estadounidenses en Irak y se opusieron con vehemencia a cualquier intento de retomar relaciones diplomáticas con Cuba.
Exiliados cubanos, venezolanos, dominicanos y de otras naciones marcharon a paso firme frente a las tiendas y restaurantes de la calle 8 al sureste de la ciudad. Banderas cubanas y estadounidenses daban color a la masa de gente, que portaba pancartas en las que apoyaban al gobierno de Bush y a los disidentes cubanos. Se cantaron varios himnos nacionales.
Los representantes republicanos Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz Balart encabezaron a una turba de unas 3.000 personas que gritaba "Bush, Bush, Bush". Los legisladores cubano-estadounidenses exhortaron a la multitud a apoyar a Bush y a oponerse al líder cubano Fidel Castro.
La protesta contra Irak se tornó rápidamente en una marcha anticastrista.
Varios grupos de exilio cubanos, que apoyan un embargo contra el régimen de Castro y su país, que se prolonga ya 40 años, se mostraron decepcionados con los resultados de recientes encuestas, que muestran un creciente apoyo a la apertura de un diálogo más amplio con el gobierno cubano.
"Cuando se trata de la libertad cubana, no es una opción negociar con un régimen que ha esclavizado al pueblo cubano durante 44 años", subrayó Sylvia Iriondo, del grupo Madres y Mujeres contra la Represión.
Laos manifestantes portaban carteles con eslóganes que leían: "Libertad, con Dignidad, sin Diálogo", "Irak ahora, Cuba después".
Algunos entregaban postales con la foto de Oscar Elías Biscet, un importante disidente encarcelado.
Los participantes venezolanos protestaron en contra del gobierno de Chávez.
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