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En la guerra hay más de 15 mil latinos y la única mujer capturada es panameña
Por: El Tiempo (Colombia)
Fecha de publicación: 28/03/03
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Además, dos de los 26 soldados estadounidenses reportados como muertos en la guerra en Irak son latinoamericanos. HOY le cuenta quiénes eran los mártires hispanos.

Era un niño de la calle en Guatemala

En Guatemala, su país natal, José Antonio Gutiérrez era un indigente. Por eso se fue a Estados Unidos en busca del sueño americano y terminó en el ejército. Pero lo único que encontró fue la muerte en medio del desierto iraquí, el pasado viernes 21 de marzo. El muchacho, de 22 años, fue la primera baja de Estados Unidos en la guerra contra Saddam Hussein. Luchaba en el Segundo Batallón de las Fuerzas Expedicionarias de la Primera División de la Marina Estadounidense, en la ciudad de Um Qasr.

Cuando aún era un niño, Gutiérrez recorría las calles de la ciudad de Guatemala buscando comida, hasta que la fundación Casa Alianza lo recogió. Él estaba completamente solo en el mundo: sus padres habían muerto. En la organización lo ayudaron para que estudiara en arquitectura. Pero el muchacho se aburrió de andar siempre sin un peso en el bolsillo y a los 15 años se voló y se fue como ilegal a E.U.

Allí fue descubierto por el Servicio de Inmigración y Naturalización estadounidense, que colocó al joven huérfano en una familia sustituta en el sur de California. En ese lugar vivió el guatemalteco hasta el 25 de marzo del 2002, cuando entró a la marina.

'Mami, esto está muy duro'

Jorge González no alcanzó a conocer a Alonso, su primer hijo. Este mexicano viajó con el Ejército de Estados Unidos a Irak unas semanas antes del 4 de marzo, día en el que su esposa dio a luz.

Rosa y Mario González esperaban abrazar pronto a su hijo. Pero la ilusión se desvaneció el domingo pasado, a las 7 a.m., cuando vieron en Telemundo el cadáver de Jorge. Las imágenes habían sido tomadas del canal Al Yasira. El cabo, de 20 años, murió durante el fin de semana en el pueblo iraquí de An Nasiriyah.

La información oficial sólo llegó el lunes. Militares fueron hasta el hogar de los González, a unos 100 kilómetros de Los Angeles, para notificarles la tragedia. “Les dije: 'Váyanse. Quiero a mi hijo. Vivo, como me lo prometieron’”, recuerda Rosa.

Al día siguiente, Rosa recibió un “regalo”, como ella misma dice entre lágrimas. Le llegó una carta del soldado enviada desde Kuwait el 5 de marzo. “Esto está muy duro por las tormentas de arena, pero nos veremos antes del verano (julio), si Dios quiere”, asegura Jorge, un apasionado por el fútbol adscrito a la base Camp Lejeune de Carolina del Norte (E.U.).

“Jorge era el segundo de seis hijos. Era muy obediente y le encantaba cuidar a sus hermanos y hermanas. Quería alistarse en la Marina y usar esa experiencia para ingresar a la fuerza policial. Nunca me escuchó sobre los riesgos de la vida militar”, recuerda su padre, un camionero.

A él, de alguna manera, lo alegra haber visto las imágenes. Asegura que así pudo ver que su hijo falleció con una expresión apacible en su rostro.

La única soldado en manos de Irak

Panameña, madre de una niña de dos años y amante del Rika-Aid (refresco en polvo), Shashana Nyree Johnson Thorne es la única mujer capturada por los iraquíes, pero ni siquiera es una combatiente. Johnson, quien vivió desde los 6 años en Estados Unidos, es sargento de la Compañía de Mantenimiento de máquinas del Fuerte Bliss en El Paso (Frontera con México).

La incertidumbre ha llenado la familia Johnson desde el pasado domingo. “Sólo nos han dicho que la Cruz Roja estaba en comunicación con las autoridades iraquíes tratando de obtener acceso a los prisioneros para evaluarlos”, dijo desde El Paso (E.U.), el padre de la sargento, Claude Johnson.

En Panamá, Zellina Thorne, la abuela de Shashana no se despega de la televisión. “Espero escuchar en cualquier momento alguna noticia”, comenta con los ojos vidriosos-. A pesar de su dolor, ella espera que volverá sana y salva muy pronto. “Yo, la estaré esperando con una jarra de Rika-Aid y una gran crema de plátano”, dice.

Shashana no es la única latina en manos de los musulmanes. Entre los siete prisioneros de guerra hay otro de origen latino: Edgar Hernández, un soldado de 21 años, hijo de inmigrantes mexicanos pero nacido en Texas (E.U).



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