|
Para el obispo de la Diócesis de San Cristóbal, estado Táchira, monseñor Mario Moronta, la muerte de
su Santidad Juan Pablo II deja un gran vacío, pero es necesario que la tristeza se convierta en oración.
Moronta sostuvo que el Sumo Pontífice fue amigo de todos. “En Venezuela le queremos mucho y es normal que estemos tristes por su partida a la eternidad”.
También refirió que debemos estar agradecidos con Dios por regalarnos a un hombre que por 26 años dirigió la Iglesia, ciertamente bajo la inspiración del Espíritu Santo. La guió siempre, dando ejemplo de
entereza y de testimonio de vida.
Resaltó monseñor Moronta que los tres grandes amores en la vida de Juan Pablo II fueron la Iglesia, Jesucristo y la Virgen, y su gran pasión, la humanidad, la cual tuvo presente es sus mensajes, recomendaciones y guía pastoral.
“Recuerdo que el mensaje que nos dejó al principio de su ministerio cetrino -como se le dice al servicio que presta el Papa a la humanidad- nos invitaba a todos a abrir las puertas de los corazones de la familia, de la Iglesia y de la humanidad a Cristo redentor”, agregó.
El prelado venezolano señaló que el Papa deja como herencia a la humanidad, entre otras tantas cosas, sus documentos, sus escritos, sus reflexiones, su sonrisa, su capacidad de identificarse a la Cruz de Cristo con su dolor.
A juicio de Moronta, Juan Pablo II fue un gran pastor, quien supo dar la vida para que todos se acercaran a Dios, además de abrir las puertas de la Iglesia a todos, incluidas las instituciones, para recibir el mensaje de Cristo.
Al referirse a las actividades religiosas regulares, anunció que quedan suspendidas las fiestas patronales durante los días de duelo, y sólo se celebraran las misas.
Igualmente, dijo que se comunicará con los vicarios de la Iglesia, a fin de fijar el día de la concelebración con todos los sacerdotes, para continuar orando por el eterno descanso del Santo Padre.
Noticia leida aproximadamente 651 veces. Contador actualizado cada 3 minutos
|