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Presidente boliviano se declara atrapado entre Congreso y MAS
La Paz, 2 abr (PL) El presidente Bolivia, Carlos Mesa, se declaró atrapado entre la mayoría parlamentaria y la capacidad de movilización del Movimiento al Socialismo (MAS), y reconoció "errores de cálculo" en sus dos recientes amagos de renuncia.
"Estaba, y estoy todavía, atrapado entre un Congreso que toma las decisiones y legisla, tiene un poder incontrastable (...), y quien tiene la capacidad de movilizar importantes sectores, pequeños pero muy eficientes, para bloquearnos el país", dijo.
El mandatario hizo anoche su primer análisis público de la crisis política y social del mes pasado, en un discurso ánte empresarios de la ciudad central de Cochabamba, en el que lanzó críticas contra el congreso y alusiones al líder del MAS, Evo Morales.
Mesa se refirió a sus amagos de renuncia del 6 y el 15 de marzo, que buscaron frenar protestas sociales por una ley de hidrocarburos considerada por el gobierno inviable, y para presionar al Congreso a aprobar una legislación moderada en la materia.
Sostuvo que Bolivia vive una dramática situación "de empate sin resolución", ante la cual asumió decisiones "extremadamente peligrosas", la dimisión y el pedido de adelanto electoral bajo amenaza de eventual renuncia, ambos rechazados por el parlamento.
Argumentó que necesitaba un elemento de negociación serio y de responsabilidad (la renuncia) para tratar de destrabar la aprobación de la ley de hidrocarburos.
Admitió que no tuvo éxito, pues la situación no cambió hacia una ley moderada, con un acuerdo político suscribió el 8 de marzo para el efecto con la mayoría parlamentaria, rechazado por el MAS, primera fuerza electoral del país, y las organizaciones sociales.
Insistió en negar que por su posición en el tema petrolero defienda a las transnacionales -que rechazan la nueva ley- y aseguró que su único interés es aprobar una legislación favorable a Bolivia y que no venderá al país "por un plato de lentejas".
Sobre el pedido de adelanto de elecciones para agosto próximo, señaló que buscaba resolver el llamado empate sin resolución, en el que el 70 por ciento de la población que según una encuesta lo apoya, es por ahora "una masa inerte".
Añadió que, en esa línea de pensamiento, "me llevó a la ingenuidad de plantearle al Parlamento el adelantamiento de elecciones" y reconoció haber fracasado en su intento de concertar una solución a la crisis.
El mandatario pareció disgustado por las acusaciones empresariales que le imputan responsabilidad en los bloqueos de carreteras que lograron que la mayoría de demandas de las organizaciones populares sean recogidas en la nueva ley petrolera.
Exigió que le expliquen cómo hubiera podido terminar por la fuerza con los grandes bloqueos, sin un costo de vidas, y defendió su decisión de no reprimir, recordando que gobiernos anteruores que sí lo hicieron no lograron cortar protestas similares.
Calificó de "estúpida" la decisión de los fiscales de todo el país, que se negaron a acatar instrucciones gubernamentales para entablar de oficio procesos penales contra los bloqueadores.
Argumentaron que los cierres viales son acciones de protesta amparadas por la Constitución, sin ser en sí actos delictivos, y que actuarían solamente si el ejecutivo asumía la responsabilidad de denunciar a los bloqueadores por delitos específicos.
Mesa anunció que apelará ante el Tribunal Constitucional contra la decisión de los fiscales, a quienes calificó como "hijos del parlamento" que los designó.
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