Bishkek, 24 Mar. ABN.- El presidente de Kirguistán, Askar Akaev, abandonó el país a bordo de un helicóptero del tipo MI-8, junto a su familia y cercanos colaboradores.
De acuerdo con la rusa Interfax y la local Kabar, el mandatario, en el poder desde 1990, se dirigió hacia la vecina Kazajstán, aunque autoridades oficiales de la cancillería de la otra República ex soviética señalaron que desconocían esos datos.
Tras la toma, este jueves, de la sede del gobierno kirguis por movimientos opositores, se especuló en Bishkek sobre el paradero del actual Jefe de Estado. Algunos de los manifestantes, como el responsable del Partido Justicia y Progreso Muratbek Imanaliev, llegaron a aseverar que Akaev se había refugiado en la sede de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, señaló Prensa Latina.
Por otra parte se conoció que la oposición kirguis creó un Consejo Coordinador para lograr restablecer la tranquilidad en esta capital, luego de ocupar la principal sede administrativa.
Seguidores de fracciones contrarias a la gestión de Akaev también asaltaron este jueves una comisaría local y liberaron a Félix Kulov, uno de los líderes más conocidos de la oposición kirguis.
En su primera alocución ante las cámaras de la televisión local, Kulov instó incluso al actual mandatario a retornar a la casa de Gobierno y firmar su dimisión, uno de los principales reclamos de los manifestantes.
El dirigente del partido Ar Nabis, quien despunta como la principal figura de la oposición, señaló que garantizarán la seguridad de Akaev y sus familiares, pero reiteró la necesidad de que regrese y de forma pacífica entregue el poder, según la agencia Kabar.
A juicio de analistas, el reto de la oposición en la nación centroasiática es definir la composición de un gobierno de transición y de coalición nacional, algo más difícil debido a fricciones internas. Para otros expertos, los acontecimientos en Bishkek recuerdan lo
acaecido en Ucrania, en noviembre del pasado año, cuando la llamada "Revolución Naranja", precipitó la salida de Leonid Kuchmá, e instaló en el poder a Víctor Yushenko, de conocida línea prooccidental. En este país, los manifestantes portan carteles de lo que ahora
denominan Revolución de los Tulipanes, por el tipo de flor que simbolizan en esas pancartas.
Según la policía, miles de manifestantes irrumpieron este jueves en el edificio de la Casa de Gobierno kirguis y llegaron a tomar las oficinas de Akaev, desde cuyas ventanas comenzaron a ondear banderas en demanda de sustituir las viejas estructuras.