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Adital - Mientras los titulares de los periódicos brasileros de hoy estampan la deportación de cuarenta bolivianos que intentaban ingresar ilegalmente en Brasil, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) asiste a la nueva vida de colombianos en el estado de Río Grande del Norte, en la región Nordeste de Brasil. Allí, las personas desplazadas por los conflictos armados entre las guerrillas y el gobierno reciben atención especial.
En una nota firmada, los asesores de prensa Thais Bessa e Luis Varese, de Brasil, y Nazli Zaki, de Argentina, tratan sobre los 75 refugiados reasentados en Brasil el año pasado, más del triple del número total de refugiados reasentados en el 2003. Casi todos son colombianos que se encontraban en Ecuador y Costa Rica. Ellos se han asentado en Río Grande, Sao Paulo y Porto Alegre, en el sur del país, donde el ACNUR y sus contrapartes han diseñado programas para ayudarlos a integrarse en esta nueva sociedad.
Las autoridades brasileñas han anunciado su disponibilidad de aceptar, al menos, 275 refugiados reasentados en el 2005. El número de llegadas actual, sin embargo, dependerá de los fondos que el ACNUR logre conseguir para el programa. Por el momento, los fondos están garantizados para el reasentamiento de 75 refugiados este año. El primer grupo de 18 refugiados fue formalmente aceptado durante una reunión celebrada en febrero. Una vez que arriben a Brasil - aun no se ha establecido una fecha para su llegada - este grupo será el primero en beneficiarse de un programa de microcrédito del ACNUR que ha sido rediseñado en Brasil, para ayudarlos a establecer pequeños negocios.
Brasil comenzó a recibir refugiados reasentados en el 2001, pero los primeros fueran afganos. Durante una reunión celebrada en la Ciudad de México, en noviembre pasado, en el 20 aniversario de la Declaración de Cartagena, el gobierno brasileño propuso el establecimiento de un programa regional de reasentamiento para refugiados latinoamericanos. En los últimos dos años, Brasil ha recibido a 105 refugiados colombianos, hombres, mujeres y niños. Los refugiados que llegan bajo el programa reciben lecciones de portugués, capacitación laboral y consejería sobre colocación en puestos de trabajo, además de la asistencia del ACNUR para cubrir costos de guarderías para niños pequeños, de manera que puedan salir a trabajar.
La idea es suministrar protección a aquellos que huyen en la región del conflicto y la persecución, mientras que al mismo tiempo se ayuda a los países que en la actualidad reciben a la mayor cantidad de refugiados colombianos, principalmente Ecuador y Costa Rica. La propuesta fue bien recibida por los participantes de otros países de la reunión y fue incluido como uno de los puntos principales de la Declaración y Plan de Acción de México.
Problemas de integración
Tal y como los socios del ACNUR lo han puntualizado, algunos de los refugiados tienen problemas de integración debido a sus altas e irreales expectativas de lo obtendrán desde el inicio en términos económicos. Fácilmente se desaniman y dejan de asistir a las clases de idiomas, a la capacitación laboral y a otras actividades similares que son cruciales a la hora de conseguir un empleo.
El ACNUR ha estado trabajando de cerca con las contrapartes brasileñas, así como con el personal en Ecuador y Costa Rica, para asegurar que los refugiados tienen la mayor cantidad de información posible sobre los desafíos que muy posiblemente enfrentarán a su llegada. Una de las herramientas que utilizan es un vídeo en el cual los refugiados de distintos países, que ya se encuentran en Brasil, comparten sus desafíos y experiencias, y enfatizan la importancia de la iniciativa personal y la disponibilidad de aprender nuevas habilidades y destrezas.
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