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En declaraciones formuladas por teléfono al diario O Globo, que las publicó ayer martes, coincide con otros medios en que la dimisión del mandatario ayer fue una maniobra para buscar robustecer su poder.
'Lamentablemente Carlos Mesa se alió a los enemigos tradicionales de los pobres y de los pueblos indígenas bolivianos: la oligarquía, las empresas multinacionales y, sobre todo, la embajada de Estados Unidos', afirmó el dirigente de los plantadores de coca.
Agregó que el mandatario 'mostró ser el defensor de la capitalización (privatización) y del modelo neoliberal', que 'no es ninguna solución'.
Según Morales, la acusación de Mesa a los movimientos sociales de buscar su dimisión es una maniobra 'para evitar que sea aprobada una nueva ley de Hidrocarburos', y remarcó que 'eso no es renuncia, es un show, es chantaje'.
El dirigente popular y ex candidato presidencial se pronunció contra un eventual adelanto de las elecciones y reclamó que Mesa cumpla su mandato y sus promesas, así como un cambio del modelo económico.
'Los movimientos sociales -advirtió- continuarán movilizándose para recuperar la propiedad de los hidrocarburos, para refundar la empresa estatal de hidrocarburos y para eso necesitamos del apoyo de países como Brasil'.
Recordó que 'durante tres semanas la oligarquía de la ciudad de Santa Cruz realizó bloqueos (de carreteras) y el presidente Mesa no hizo nada. Nuestros bloqueos comenzaron hoy (ayer) y no son contra el Presidente, sino contra el Congreso, que debe aprobar una nueva ley de Hidrocarburos'.
'Mesa permite los bloqueos de la oligarquía, pero no permite protestas populares', acusó el dirigente y dijo que el desenlace del actual movimiento social 'va a depender de la conducta del Presidente, que pretende criminalizar las protestas y atacar a Evo Morales'.
El diario Folha de Sao Paulo comenta hoy que la sorpresiva dimisión de Mesa 'parece uno de aquellos clásicos lances de póquer en que el jugador aumenta la apuesta para forzar al adversario a mostrar su juego'.
'Trátase, con todo, de un lance arriesgado y que, si resulta exitoso, puede tener efectos apenas de corto plazo. Aunque todo salga de acuerdo con los cálculos de Mesa, las razones que vienen suministrando combustible a la crisis social boliviana permanecerán', advierte el rotativo.
O Globo comenta que es inevitable el paralelo con igual actitud que adoptó en 1961 el entonces presidente brasileño Janio Quadros, al renunciar para conseguir poderes excepcionales, en un chantaje por los temores de la derecha a la vinculación del vicepresidente Joao Goulart con la izquierda y los sindicatos.
Pero recuerda a modo de advertencia que ese tipo de maniobra, por lo menos hace 44 años, no dio resultado, pues 'la carta de renuncia fue aceptada'.
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