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Según expertos y analistas, es poco probable que el Congreso le acepte hoy la renuncia al mandatario.
Los 27 senadores y 130 diputados fueron citados para las 4 de la tarde de hoy.
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Entre tanto, un país dividido y a la expectativa espera que el congreso de la República tome hoy la decisión histórica de aceptar o rechazar la renuncia del presidente Carlos Mesa, en medio de una caótica situación social marcada por huelgas, bloqueos de caminos y tensión en las calles de las principales ciudades bolivianas.
Luego de que el mandatario, que ajusta 15 meses en el poder, manifestó el domingo en la noche su deseo de abandonar el cargo, envió ayer su carta de renuncia al Congreso: "No puedo seguir gobernando asediado por un bloqueo nacional que estrangule al país, por ultimátum, huelgas, amenazas y acciones de hecho que no hacen otra cosa que destruir nuestro aparato productivo, nuestra confianza, nuestro futuro", escribió.
Para que se le acepte o se le rechace la renuncia a Mesa se necesitan 79 votos. La principal fuerza en el Congreso, el Movimiento Nacionalista Revolucionario, está dividido a pesar de que su máxima dirigente quiere que Mesa se vaya.
La segunda fuerza, el Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales, aún no ha definido su posición, pero a primera vista no le conviene la caída del mandatario (ver análisis) del que fue aliado.
La tercera fuerza, el movimiento del ex presidente Jaime Paz Zamora, no quiere que Mesa se vaya. Y el cuarto, la Nueva Fuerza Republicana está indeciso.
Así las cosas, y según los cálculos de especialistas, alrededor de 35-50 legisladores desean en principio que Mesa se quede en el poder.
En caso de que se le acepte la renuncia, la sucesión presidencial quedaría en manos del presidente del Senado, Hormando Vaca Díez, que tendría que terminar el periodo en agosto del 2007. Pero Vaca Díez, según versiones de prensa, no parece muy animado: "Si me preguntan, para mi gusto esa carta (la de renuncia) no debió llegar jamás a mi despacho", dijo.
De no aceptar, el cargo quedaría en manos del presidente de la Cámara de Diputados, Mario Cossío. Si éste también dice 'no', sería Eduardo Rodríguez, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, quien asumiría funciones de jefe de Estado.
Posición de las fuerzas opositoras
Mientras esto pasaba, las fuerzas sociales que desencadenaron la crisis están lejos de aliviar la presión. Evo Morales dijo: "Mesa es igual que Sánchez de Lozada porque quiere favorecer a las petroleras".
El líder de los indígenas aymaras bolivianos, Felipe Quispe, fue más allá: "Si lo ratifican (a Mesa) vamos a continuar con nuestras movilizaciones, con bloqueo de caminos, bloqueo económico, vamos a tomar los puestos militares, policiales, las subprefecturas, las alcaldías".
En el otro lado, cientos de manifestantes de clase media salieron a las calles de las principales ciudades bolivianas para repudiar a quienes "no dejan gobernar al Presidente" y manifestarle "que no está sólo".
Ellos, al igual que 9 millones de bolivianos más esperan que el Congreso tome su decisión.
JULIO PEÑALOZA BRETEL
Para EL TIEMPO
Desde LA PAZ
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