Roberto Ramírez
Especial para Aporrea
Por un llamamiento humanitario recibido la noche de este martes en la
capital zuliana se supo que una avanzada paramilitar secuestró a varios
campesinos e indígenas venezolanos, estos últimos de
la etnia Barí, establecida en el poblado de Bokshí, zona
suroccidental de la sierra de Perijá, a quienes los irregulares condujeron a una
finca situada en territorio colombiano donde son mantenidos en condiciones
incompatibles con los derechos humanos y la vida.
La aprehensión del grupo se produjo al atardecer frente al punto conocido
como "La Escuelita", ubicado entre el sitio La Vaquera, territorio
venezolano y La Pista de Río de Oro, cuando los campesinos y los
indígenas navegaban por separado sobre aguas arriba de río de
Oro, cauce que marca la frontera colombo-venezolana entre el estado
Zulia y el departamento Norte de Santander, por el sur del lago de
Maracaibo en cuya hoya desembocan estos caudales.
Los terroristas de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)
también despojaron a los indios barí de la lancha en que viajaban,
así como de un cargamento de víveres que habían adquirido en poblados
urbanos de la zona y que éstos transportaban en la embarcación para las
familias de su comunidad que los aguardaban en la cabecera de río de
Oro, donde se encuentra una misión de la congregación Hermanas Laura e,
igualmente, una oficina de la Cancillería venezolana.
Los campesinos en poder del grupo paramilitar son María Belén
Ruiz y los hermanos, ambos menores, Nélida María y Jesús Enrique
Villasmil. Luz Nélida Villasmil y Jesús Villasmil, familiares de los
cautivos, están solicitando a las organizaciones de derechos humanos
y también a la Fuerza Armada Nacional, concretamente al Teatro de
Operaciones Número 2, bajo cuya responsabilidad se encuentra la protección
de esa zona fronteriza, acciones urgentes para salvar la vida
de los secuestrados.
A última hora se conoció que tanto los cuatro
campesinos venezolanos como el grupo de indígenas barí de la
localidad de Bokshí son mantenidos por estos escuadrones de la muerte en
una finca, propiedad de Pedro Caicedo, colaborador de los paramilitares y
del ejército colombiano.
Analistas consultados anoche aseguraron que la finalidad de estos
incidentes fronterizos en los cuales se coaligan intereses económicos, políticos
y militares de Colombia y Venezuela es provocar tensiones para
desestabilizar el gobierno constitucional del presidente Hugo Chávez Frías.
Roberto Ramírez
coquivacoa3000@latinmail.com