El gobierno colombiano declaró su apoyo a la postura de Estados Unidos, el Reino Unido y España, para “impedir la proliferación de armas de destrucción masiva y prevenir todas las formas de terrorismo”.
Así lo anunció ayer un comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores en el que se considera que la ‘Declaración de las Azores’ es un documento que “constituye un significativo aporte para enfrentar la seria amenaza que representa para la paz y la seguridad el continuado incumplimiento de Irak”.
“El propósito fundamental de la comunidad internacional en esta difícil coyuntura debe ser el de ayudar al pueblo iraquí a construir un futuro mejor, que emane del libre ejercicio de su derecho a la autodeterminación”, agrega el comunicado.
En el comunicado oficial, Colombia “urge a las Naciones Unidas para que se otorgue al pueblo iraquí, en todas las etapas de esta crisis, la asistencia humanitaria requerida”, así como a “la comunidad internacional, a contribuir al objetivo de abrirle oportunidades de progreso y desarrollo, en un entorno democrático y con plenas garantías de libertades fundamentales”.
Por su parte, el embajador colombiano ante las Naciones Unidas, Luis Guillermo Giraldo, afirmó que el Gobierno es partidario del uso de la fuerza contra Irak una vez que se agoten “todos los caminos para la solución pacífica del desarme” de Saddam Hussein.
Si no es posible “el desarme pacífico, habría que pensar en recurrir a la fuerza”, dijo Giraldo en declaraciones que ofreció desde Nueva York.
El embajador consideró que Saddam Hussein no ha cumplido con la resolución sobre desarme adoptada por las Naciones Unidas y que, según él, se ha erosionado hasta convertirse prácticamente en inoperante por las interpretaciones diversas que le dieron los países miembros del Consejo de Seguridad.
Así mismo, explicó que Colombia ha defendido ante la ONU que “había que agotar todos los caminos para la solución pacífica del desarme de Irak y que, si ello no funcionaba, pues con un plazo determinado había que pensar en recurrir a la fuerza para garantizar la estabilidad, no ya de una región, sino casi que la estabilidad en el mundo”.
Giraldo observó que en las Naciones Unidas han prevalecido dos visiones sobre la crisis iraquí, la primera de las cuales habla de un desarme por “buenas maneras”, que no ha funcionado en diez años. La otra es la del uso de la fuerza, ante el incumplimiento de los plazos que otorgaba la resolución 1441, por cuanto Irak sólo “ha hecho unas concesiones muy parciales, después de ver 200.000 soldados norteamericanos cerca de sus costas”, agregó.
Fuente:
http://www.elespectador.com/politica/nota1.htm
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