|
Las conversaciones tuvieron lugar entre 1998 -cuando Bush contemplaba presentarse como candidato de su partido a la Presidencia-, y el año 2000, poco antes de aceptar la candidatura a la Casa Blanca en la Convención Republicana
Washington, febrero 21 (EFE) / George W. Bush temía que su pasado díscolo le impidiese llegar a la Casa Blanca, según Doug Wead, el "amigo" del presidente de EEUU que grabó en secreto conversaciones privadas en las que éste se sincera y da a entender que probó la marihuana.
"Creo que le preocupaba el hecho de que durante su juventud fue irresponsable", declaró hoy Wead, el supuesto amigo y ex asesor del ex presidente Bush padre.
En sendas entrevistas a las cadenas de televisión ABC y CNN, Wead insistió en su percepción de que "al principio (Bush) se sentía descalificado (para la Presidencia), pues no podía postularse al cargo debido a los errores de su juventud".
Aunque en la grabación no cita ninguno de esos errores, el propio Bush reconoció públicamente que, en su juventud, fue un alumno mediocre y prestaba más atención a las fiestas y a las copas que a las clases, por lo que muchos le tildaron de "hijo de papá".
Su vida dio un rumbo radical cuando cumplió los 40 años y decidió sentar cabeza, dejar la bebida y convertirse en un ferviente cristiano.
Wead, ahora dedicado a la literatura, asegura que decidió grabar esas conversaciones porque sabía que Bush iba a ser una "figura histórica".
Aunque no hay nada escandaloso en las conversaciones privadas entre ambos, la prensa estadounidense resalta de forma especial la parte en la que Bush habla de su relación con las drogas.
"No quiero que ningún niño haga lo que yo intenté hacer hace 30 años", dice en una de esas grabaciones, realizadas cuando todavía era gobernador del estado de Texas y difundidas este domingo por primera vez por el diario "The New York Times".
"No quisiera que un niño le dijera a su padre: si el presidente Bush ha probado marihuana, creo que yo también lo haré", argumentaba para justificar su intención de que, llegado el momento de la elección, no contestar a ninguna pregunta sobre este tema.
La razón la dejaba bien clara: "porque si respondo a una, entonces habrá otra pregunta. Y no pienso responder a esas preguntas. Eso podría costarme la elección".
En otra parte de la grabación, Bush habla de sus rivales políticos o de otras cuestiones sensibles, como su temor a que los conservadores se sintieran furiosos por su negativa a atacar a los homosexuales y asegura a su amigo que no piensa discriminar a este colectivo porque él, como "pecador" que es, no es quien para hacerlo.
Aunque no se ha confirmado la autenticidad de las cintas, el experto Tom Owen se pasó ocho días analizando las grabaciones hasta concluir que son auténticas.
"Escuchando una y otra vez las cintas y escuchando varias muestras de la voz de George W. Bush antes y ahora, llegué a la conclusión de que era la voz del presidente", aseguró hoy a la CNN.
La Casa Blanca ni confirma ni desmiente. Uno de sus portavoces dijo que el presidente no cuestiona el contenido de las grabaciones.
Añadió asimismo que "eran conversaciones casuales que el entonces gobernador (de Texas) Bush estaba teniendo con alguien que pensó era su amigo", dando a entender lo que casi todos piensan, es decir, que se trata de un traidor más que de un amigo.
Independientemente de cómo se hayan logrado las declaraciones, el historiador presidencial Alan Luchtman aseguró a la misma cadena de televisión que, de confirmarse su autenticidad, tendrán un importante valor histórico.
Las conversaciones tuvieron lugar entre 1998 -cuando Bush contemplaba presentarse como candidato de su partido a la Presidencia-, y el año 2000, poco antes de aceptar la candidatura a la Casa Blanca en la Convención Republicana.
Wead se sigue considerando amigo del presidente y afirma que no está actuando por dinero, pese a que acaba de publicar un libro sobre la infancia de los presidentes de EEUU.
Si hubiese tenido la oportunidad de hablar con otros personajes históricos como Ghandi o Churchill, dijo, probablemente también les hubiese grabado.
"Mi libro podría haber salido a la venta antes de las elecciones", lo que le situaría a la cabeza de la lista de ventas, según el dudoso "amigo".
"Mi editor dijo que perdí un millón de dólares por retrasarlo hasta después de las elecciones" para evitar que lo utilizasen con fines partidistas, añadió.
|