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Madrid, Feb.19 ABN.- Lo que suceda en las urnas mañana en España será fundamental para el futuro de la Constitución Europea pues el mundo comunitario está a la expectativa de la opción que debe prevalecer: el sí, el no o la abstención.
Como están las cosas, el sí debe llevarse las palmas y es la opción en la que el gobierno ha hecho todas sus apuestas.
La campaña institucional le ha costado 6,5 millones de euros y una alianza viajera poco deseable y menos confiable con su peor adversario, el Partido Popular (PP).
Esa alianza es la patente de corso del sí pues si el gobierno quiere rebasar la prueba de la consulta popular con la máxima puntuación, no le queda otra alternativa que pasar por las horcas caudinas del PP para obtener sus casi 10 millones de votos.
Con ese caudal electoral, los del PP están conscientes de que tienen al Gobierno y al Partido Socialista Obrero Español (PSOE)tomados por el gaznate.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sabía que tomar el brazo del PP como compañero de viaje le podía acarrear tales inconvenientes, pero debía aceptarlo pues el PSOE sin el PP no podría sacar adelante el sí.
El tema, sin embargo, no es el sí, del cual Rodríguez Zapatero no alberga dudas, sino cómo se logrará.
Si la aprobación sale con un caudal inferior al 50 por ciento del padrón electoral la pérdida de credibilidad y legitimidad de su administración socialista no va a poder ser ocultada al resto de Europa por mucho que se lo propongan.
Los defensores del no, que son partidos minoritarios, saben que si a ellos se les unen los abstencionistas, el sí se enflaquece y puede ser menos robusto que el cuestionado 45 por ciento logrado en las últimas elecciones de la Unión Europea.
En consecuencia, su objetivo no es desbancar al sí, sino empobrecerlo de tal manera que no sea estimado por nadie, más ahora que el mandatario proclamó que el referendo sería vinculante y no solamente consultivo.
A esto es a lo que teme abiertamente Rodríguez Zapatero quien, además, se juega su prestigio porque ha convertido la consulta en un plebiscito más hacia su persona que a su administración, y eso lo advierte el PP.
Los del no y los abstencionistas tienen también su dilema que aún no saben cómo van a solucionar. Están conscientes de que Europa debe fortalecerse y unirse, y nada mejor que una Carta comunitaria parea cortarle el paso a los Estados Unidos.
De ahí que su lema principal sea "Europa sí, pero no así", y confían en que una derrota mañana de quienes propugnan el sí no se vea como un fracaso del Gobierno, sino como un punto de partida para la elaboración de una nueva propuesta que sea un acuerdo entre pueblos y no entre Estados.
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