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Su casa se ha convertido en el salón de estar de los médicos cubanos.
Allí los atiende, les brinda un cafecito, comparte con ellos el cuento del día, y luego los despide para que continúen sus visitas de rutina en la parroquia Santa Rosalía, de El Cementerio.
Y es que Luz Gabriela Gutiérrez le ha entregado gran parte de su corazón colombiano a las misiones que promueve el Gobierno venezolano.
Desde el pecho le brota la pasión que siente por el Presidente de su "hermana república", y con su acento paisa la expone a gritos: "¡Mi amor es Chávez!".
Esa entrega casi opaca su nostalgia por el Medellín querido que dejó hace años para residenciarse en Caracas con su familia. Su cumpleaños número 50 lo celebró feliz de haberse ganado "el cariño de todos" los venezolanos y, sobre todo, los colombianos que le rodean. "Donde dicen que hay que colaborar, allí estoy yo. Desde que se iniciaron las misiones, me dedico a ayudar en las comunidades".
Su apoyo incondicional se concentra más que todo en la Misión Ribas, en Barrio Adentro y en la Misión Identidad. Muchos de sus paisanos la buscan porque saben que ella hará lo posible por asistirlos en la tramitación de una cédula venezolana. "Promuevo las jornadas de identificación y naturalización de colombianos. Hay miles de hermanos que necesitan nuestra ayuda".
En Venezuela, se calcula que viven cerca de cuatro millones de colombianos y más de la mitad ya legalizó sus documentos venezolanos.
Muchos tramitaron su regularización a partir del decreto emitido en febrero de 2004. Y uno de los principales promotores de este proceso de identificación es, por supuesto, de Colombia: el abogado Ernesto Amézquita.
Aunque se mudó a Venezuela en una suerte de autoexilio hace apenas tres años y medio, ya es harto conocido entre sus "compatriotas" por su labor en la lucha social. Hoy en día preside la Asociación Colombo Venezolana por la Paz y la Integración Latinoamericana (Ascolvenpaz), con sede en Los Palos Grandes de Caracas.
En su país natal también ganó reputación por su activismo en derechos humanos, pero sobre todo por los casos que acumula en su currículum de abogado penal.
Entre los más sonados está el haber defendido a Santiago Medina, ex tesorero de campaña de Ernesto Samper, en el Proceso 8000, caso que llevó al banquillo al ex presidente colombiano y a varios de sus colaboradores tras ser acusados de recibir dinero del narcotráfico.
Amézquita es conocido además por defender a tres irlandeses capturados en Colombia en 2001 señalados de ser miembros del Ejército Republicano Irlandés y de entrenar a guerrilleros de las FARC. Aparte, fue el abogado durante 10 años del ex presidente peruano Alan García mientras estuvo exiliado en tierra colombiana, y fue asesor de los militares que huyeron de Panamá tras la intervención estadounidense contra Manuel Noriega.
Con Chávez a capa y espada
Los lazos del abogado colombiano con Venezuela y su actual Presidente datan desde hace más de una década. En una ocasión recibió una llamada de la Organización de Estados Americanos para que defendiera a dos militares del 4-F detenidos en Colombia acusados de portar documentos falsos (Oscar Navas Tortoledo, hoy embajador de Venezuela en Ecuador, y el coronel Iginio Castro).
Hasta al mandatario venezolano lo asistió en una emergencia legal.
"Defendí al hoy presidente Hugo Chávez Frías cuando quiso relacionársele con un caso de tráfico de armas por los lados del Arauca en 1994. Fue a Bogotá y le impidieron la salida en el aeropuerto. Lo defendí y en dos horas ya estaba en su avión hacia Venezuela".
En ese entonces el abogado estaba vinculado con Fuerza Bolivariana 2000, un movimiento integrado por juristas y militares colombianos.
Estos invitaron a Chávez a dictar una conferencia porque se identificaban con su pensamiento. El nexo de Amézquita con esta ONG agilizó la defensa cuando se presentó el problema en Bogotá.
Desde siempre se ha sentido afectivamente identificado con los ideales que pregona Chávez, y cuando todavía vivía en Colombia respondía llamados del vecino país. "He sido abogado de periodistas, de trabajadores de la cultura, de campesinos. Defendí al hijo del periodista Miguel Salazar que cayó en Colombia con cuatro compañeros más. El ejército los capturó y mataron a dos. Los defendí y se los traje a José Vicente Rangel cuando era canciller de la República".
Eso sí, con la misma capa y espada con la que defiende la causa chavista combate las etiquetas de "abogado de las FARC" estampadas en Colombia. "No he sido nunca de la guerrilla, ni de los paramilitares. Nunca defendí a guerrilleros de las FARC. Como abogado defiendo al ser humano, no al delito. A los abogados penalistas no nos gustan los casos fáciles, y todos tienen derecho a un defensor y a un debido proceso.
Soy experto en derecho penal internacional, por eso me buscan".
"Siga bolivariano"
De su oficina en Los Palos Grandes entran y salen a cada instante "compatriotas" de la hermana república.
Empresarios, líderes comunales, activistas en derechos humanos.
Unos buscan la experticia legal de Amézquita y otros solicitan información para los trámites de identificación u otros servicios sociales que promueve la Ascolvenpaz.
"Siga, don Fernando. Pase para que conversemos todos", invita el abogado para dejar que sus paisanos también hablen sobre la pasión bolivariana. Es esa vehemencia lo que atrae y mantiene unidos a muchos colombianos residentes en Venezuela.
La asociación "sin fines políticos" que los agrupa, que se suma a otras 34 organizaciones que funcionan por todo el país, se creó en 2002 para ocuparse de brindar asistencia jurídica, social y cultural "a todo los colombianos y extranjeros que la necesiten". Sirve de enlace entre las instituciones (sobre todo la DIEX) y la embajada de Colombia para tramitar la regularización "de muchos que tienen años trabajando aquí y son explotados por no tener documentos", así como para resolver necesidades de salud, "trasladar el seguro social de Colombia hasta nuestros afiliados acá".
Como una muestra de gratitud, ofrecen su colaboración en las misiones sociales y en otras actividades promovidas por el Presidente venezolano. "El gobierno bolivariano escuchó el clamor de miles de extranjeros. No soy comunista, creo en el socialismo democrático. Uno no puede ser ingrato con un país que le ha abierto los brazos. Venezuela ha sido un buen refugio para muchos de nuestros compatriotas, y para muchos perseguidos y desplazados de la violencia colombiana, y que quede claro que no digo refugio de terroristas, delincuentes o guerrilleros. Por eso creo que se debe contribuir con este proyecto que lidera el presidente Chávez, porque es para el bien del continente y de los pobres del mundo", insiste Amézquita.
De su país tuvo que salir por las amenazas de las que fuera objeto cuando era directivo del Comité de la Defensa de los Derechos Humanos de Colombia. "De 20 miembros, sólo dos quedamos vivos. El resto fue asesinado. Somos hijos de la violencia, pero no todos somos mafiosos, violentos, guerrilleros o narcotraficantes".
Sus conocimientos en derecho penal internacional los imparte en una cátedra en al Universidad Santa María, y hasta el viernes pasado fue asesor por más de tres meses del defensor del Pueblo, Germán Amundaraín, en materia de derechos humanos.
"Siga Martín. Él es otro de nuestros 800 afiliados en Ascolvenpaz.
Siga, don Edgar. Ellos también pueden hablarle de nuestra lucha bolivariana".
ACTIVISMO BOLIVARIANO
Granda sin invitación: Edgar Caballero es otro colombiano con corazón chavista. Es administrador de empresas y lleva 6 años viviendo en Venezuela. Desde hace más de 12 meses es miembro de la Secretaría de la organización del Congreso Bolivariano de los Pueblos, cuya edición reciente fue en diciembre de 2004, y a la cual asistió el "canciller" de las FARC, Rodrigo Granda. "Quiero aclarar que Granda no fue invitado al Congreso. De Colombia sólo invitamos a 6 personas, y él no estaba en esa lista". Caballero también apoya la organización del Congreso Latinoamericano de Trabajadores de la Energía, el Congreso de Alcaldes Bolivarianos y el Encuentro Latinoamericano de los Derechos Humanos. "Me sumo al pensamiento bolivariano y lucho por la unidad latinoamericana, contra el Tratado de Libre Comercio, contra el ALCA y en apoyo al ALBA".
Resteados con Chávez:El subdirector de Ascolvenpaz, Martín Neira, llegó hace 13 años desde Bogotá y dice que en Venezuela ahora se siente 100% libre. "La mayoría de la comunidad colombiana aquí se identifica con el presidente Chávez. Con el proceso revolucionario, el pueblo se manifestó y ya no nos pueden callar.
Esa libertad no la tenemos en Colombia. Allá, el que se alza contra el gobierno es hombre muerto, torturado o desaparecido".
Fernando Pico también se define como un refugiado político. Es ingeniero civil y colabora en una cooperativa que busca reivindicaciones para los colombianos en el plano laboral.
"Comulgo con los principios de igualdad social y la autodeterminación de los pueblos desde niño. Y eso no sólo lo sentimos los colombianos, sino que la idea bolivariana es una fuerza latinoamericana".
Asesores y estrategas: Varios colombianos reseñados en la revista Semana complementan la lista de paisanos afines al gobierno de Chávez. Gloria Gaitán, hija de Eliécer Gaitán (líder liberal colombiano asesinado en 1948), solicitó asilo político en marzo de 2004 y actualmente vive en Caracas. Apoya al pensamiento bolivariano y lo promueve en una página web.
El periodista Jorge Enrique Botero, quien vive en Caracas, fue designado por el Presidente para dirigir el canal Telesur en la capital.
El mandatario también tiene otros dos asesores colombianos cercanos: Ramón Jimeno (asesoró al Presidente en la campaña del referéndum) y Mary Luz Herrán (ex militante del M-19 y asesora política de Chávez).
* Asociación Colombo Venezolana por la Paz y la Integración de América Latina (Ascolvenpaz)
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