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Exigió disculpa de Bogotá, o de lo contrario cerraría fronteras, reduciría al mínimo el comercio binacional y cancelaría el gasoducto transcaribeño.
La dura declaración la hizo el mandatario venezolano al cierre de una multitudinaria marcha convocada por el partido de Gobierno (V República) en “defensa de la soberanía nacional y en contra del intervencionismo”.
En tono enérgico, Chávez afirmó, desde el Palacio de Miraflores, a la multitud: “Si Colombia no se disculpa, a nosotros nos correspondería dejar las relaciones con ese gobierno bajo severa observación. Si no hubiera un gesto al menos que reivindicara a Venezuela, tendríamos que congelar las relaciones con Colombia. No voy a tener relaciones abiertas con un gobierno que no sea capaz de reconocer un error tan grave”, dijo.
El presidente venezolano fue más allá al advertir que las relaciones en la frontera se reducirán al mínimo. “Ya he ordenado tomar las previsiones del caso. El gasoducto transcaribeño se cancelaría; el puente internacional y la carretera se cerrarían. Y la relación comercial se reduciría al mínimo, lamentablemente porque el año pasado batimos récord histórico. (…) Los dólares que se asignan a empresarios venezolanos para comprar en Colombia habría que dirigirlos en otra dirección. Eso es lo que empezaría a ocurrir si no se lograr una reivindicación a la soberanía venezolana”, aseguró, para después agregar “lo lamentamos mucho pero no es nuestra la culpa”.
Hasta la noche de este domingo, el gobierno colombiano mantenía su silencio respecto al anuncio del mandatario venezolano.
Las fuertes declaraciones de Chávez contrastan con las gestiones de buena voluntad entabladas por el gobierno de Brasil a fin de zanjar la crisis entre Colombia y Venezuela. Las gestiones de facilitación son adelantadas por el secretario de Asuntos Internacionales de Brasil, Marco Aurelio García, que sábado llegó a Caracas para sostener un encuentro con el presidente Chávez a fin de transmitirle “algunas posibles soluciones que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ideó para salir de la situación”.
El mandatario venezolano también reservó una parte de su discurso para referirse a lo que califica como “el intervencionismo de E.U.”. Al respecto, aseguró que no le cabe la menor duda de que lo ocurrido el 13 de diciembre pasado “es un hecho que no fue planificado por Bogotá. (…) este hecho, sin embargo, no ha sido planificado en Bogotá. Yo estoy consciente de donde viene la provocación, y no es de Bogotá, es del imperialismo estadounidense”.
Apoyo multitudinario
Las advertencias de Chávez siguieron a la conclusión de una multitudinaria marcha que comenzó poco después de las once de la mañana en contra del intervencionismo y en defensa de la soberanía nacional.
Durante el recorrido, que se inició en Petare y atravesó Caracas, estaba prevista una pequeña estación en la embajada de Colombia, para dejar un documento de protesta por las acciones relacionadas con el ‘secuestro’ del guerrillero de las Farc Rodrigo Granda, que son vistas por el Gobierno como una “flagrante violación de la soberanía nacional”.
Pero la estación no efectuó porque, según la diputada chavista Iris Varela: “Después de una evaluación, decidimos que eso sería una provocación y que terminaríamos como los culpables de una posible agresión”.
No obstante, eso no impidió que el Vicepresidente de Venezuela, José Vicente Rangel, descargara su discurso contra Colombia. Rangel aprovechó el inicio de la marcha, en Petare, para criticar la lista entregada por Bogotá con los nombres de ocho guerrilleros que estarían en territorio venezolano y la calificó de “irrelevante”.
“Me siento decepcionado de ese documento, ha sido como el parto de los montes. A lo mejor le metieron gato por liebre al presidente Uribe, porque lo que presenta, hasta ahora, es irrelevante. (…) A esa lista le falta, por ejemplo, los nombres de los narcotraficantes y los paramilitares que están en Venezuela. Le agradeceríamos mucho al presidente Uribe esos nombres, pues también son factor de perturbación”, fustigó Rangel.
El Vicepresidente aseguró que el ministro de Defensa colombiano, Jorge Alberto Uribe, “nos metió el cuento a nosotros cuando dijo que los cuatro policías colombianos detenidos en la ciudad venezolana de Maracay estaban en una operación antinarcóticos” y le exhortó a que, de ser así, suministre “alguna información, porque sino es un mentiroso”.
‘Hermanos para siempre’
En la marcha, tanto los principales voceros del chavismo, como los ciudadanos que la engrosaban también incorporaron consignas contra el gobierno de E.U. –a propósito del último impasse causado por las declaraciones de la nominada secretaria de Estado, Condolezza Rice, y de una carta enviada por Washington a los países de la región en el que les pide presionar a Caracas para que cese el contacto con grupos considerados terroristas por E.U.
Tampoco faltaron dibujos y panfletos que señalan al presidente Uribe como “títere” de la CIA y otros que decían “Uribe tiene su operación Cóndor”.
Pero como si se quisiera enviar un mensaje directo a Washington llamó la atención el número considerable de pancartas en inglés –Bush lies democracy dies (“Bush miente, la democracia muere”– y máscaras burlonas con las caras de Bush y Rice.
Sobre ese tema, el vicepresidente Rangel criticó la alineación política de Colombia y E.U. “Estados Unidos no tienen por qué involucrarse en este problema, lo hace porque tiene una conducta deliberada de agresión hacia la política venezolana y por eso deploro que el gobierno colombiano no haya hecho un deslinde de lo que es su posición de la posición estadounidense”.
También abundaron consignas y pancartas a favor de la hermandad entre Colombia y Venezuela, algunas muy ocurrentes también en inglés, como aquella que mostraba entrelazadas las banderas de Colombia y Venezuela con un breve mensaje: brothers forever (“Hermanos por siempre”).
Pero no todas las declaraciones fueron incendiarias, pues el diputado oficialista Calixto Ortega, aseguró que “ninguno de los delitos relacionados con la presencia y secuestro de Granda en Venezuela se van a obviar; lo que estamos ratificando es que el territorio venezolano fue violado por las autoridades colombianas”.
Breve estación
La caminata se detuvo por breves instantes en la sede de la Defensoría del Pueblo, donde se le entregó al funcionario encargado un documento firmado por diputados, gobernadores y alcaldes oficialistas, que solicitaron a ese despacho “denunciar ante los organismos internacionales de Derechos Humanos los hechos graves que han conducido a un impasse entre los gobiernos de Venezuela y Colombia”.
La marcha del chavismo –apoyada por numerosos autobuses y vehículos de organismos oficiales– superó con creces la concentración de la oposición venezolana que pedía el respeto de los derechos humanos y protestaba por los abusos de la aplicación de la controvertida ‘Ley de Tierras’, que permite la expropiación de territorios baldíos, en el marco de una reforma agraria, la cual caminó algunas cuadras y seque disolvió rápidamente, en conmemoración del 23 de enero de 1958, fecha en la que fue derrocado el último dictador venezolano, el general Marcos Pérez Jiménez.
VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal de EL TIEMPO
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