El 23 de Enero que se recuerda en Maracaibo


Jueves 23 de enero de 1958. Un pregonero recorría la Plaza Baralt, pasando frente al almacén R. J. Villasmil, mientras gritaba “¡Panorama, Panorama, cayó Pérez Jiménez!”. Una señora le replicaba “¡muchacho cállate que te van a meter preso!”, y en pocos minutos la confusión se apoderó del centro de Maracaibo.

Los ojos perplejos de muchos marabinos recorrían una y otra vez las tres palabras del grantitular que ostentaba la primera página de PANORAMA, a ocho columnas y con letras mayúsculas de trece centímetros, “CAYÓ PÉREZ JIMÉNEZ”, era la frase que sentenciaba el fin del régimen dictatorial y despejaba las dudas de los transeúntes.

El historiador Juan Soler recuerda que una multitud de personas se acercaba desde la Plaza Baralt, y por la calle Ciencias pasó un Volkswagen con unas 12 personas adentro, quienes presumiblemente eran estudiantes que iban a apoyar la reunión en la Plaza Bolívar.

“Mi mamá me andaba buscando preocupada. La gente tuvo que irse a sus casas a pie, porque no había transporte, los negocios cerraron, había mucha incertidumbre en el populacho”, rememora Soler.

En la Plaza Bolívar, una congregación de estudiantes decidía las acciones a tomar para lograr la liberación de sus compañeros, en medio del discurso de Omar Baralt Méndez, quien era presidente de la Sociedad Patriótica.

De pronto, algunos aparecieron arreando un burro con un cartel que decía “El Coronel Prato”. Tal protesta pretendía ridiculizar al Coronel Néstor Prato, entonces gobernador del Zulia y recién nombrado Ministro de Educación, cargo para el cual “no estaba capacitado”, según el comentario general.

Un recorrido histórico

En su libro “Crónicas de Maracaibo de los años 50”, Orlando Arrieta afirma que Vinicio Nava Urribarrí, estudiante de la Facultad de Derecho de LUZ, comandó una marcha que, aproximadamente a las 9:00 am, se enfiló hacia la Comandancia de Policía, ubicada en la calle Carabobo, donde permanecían encarcelados universitarios y liceístas. El resto de la masa continuó en la Plaza Bolívar.

De sus propios labios Arrieta narra: “A Vinicio Nava le salió al encuentro el Capitán Marcos Chacín, y Nava le gritó, ‘vinimos en forma responsable y pacífica, pero decidida, a exigir la liberación de nuestros compañeros estudiantes y demás ciudadanos, presos por el sólo hecho de querer una patria libre y democrática’”.

Chacín le dijo que los presos comunes no permitían la salida de los estudiantes. El hoy doctor Vinicio Nava Urribarrí cuenta que fue “el último preso político en ser apresado y el primero en ser liberado”, pues al entrar a gestionar la libertad de los presos, fue detenido en el despacho de la Segunda Comandancia, mientras la turba enardecida clamaba libertad para los estudiantes. “Habían entre 10 mil y 15 mil personas”, asegura Nava.

Ángel Emiro Govea y Omar Baralt llegaron para mediar ante la actitud agresiva de la muchedumbre, en tanto que el Teniente Ángel Darío Rosillón, del Cuartel Libertador, intervino para iniciar la liberación de los estudiantes.

Varios reos fueron asesinados a metralla, al intentar escapar junto a los presos del régimen. Entre los liberados figuraron José Ignacio Socorro “Socorrito”, “El Negro” Juan Verde, Miguel Isea, Amenodoro Bracho, fueron algunos de los que salieron a la luz, entre los aplausos y los gritos de la gente reunida frente al comando. Luego marcharon a la Plaza Bolívar.

El fin del cautiverio

Posteriormente, la nutrida turba se trasladó hasta la Cárcel Pública (hoy Museo de la Gaita), donde llegaron a las tres de la tarde, para exigir la libertad de unos 25 presos políticos que allí se encontraban. Pertenecían al PCV (Partido Comunista de Venezuela), URD (Unión Revolucionaria Democrática) y en menor número al partido social-cristiano Copei.

Entre ellos estaban Ángel Paz, con 6 años en prisión, Dimas Novoa Montero, con 7 años, Luis Vera Gómez, Ciro Áñez Molina, Ismael Ordaz, Juan José Delpino y Adelso González.

“Algunos salían disfrazados con vestidos que las mismas mujeres del barrio les prestaban, porque temían ser reconocidos, acostumbrados a la clandestinidad del activismo político durante la dictadura”, narra José Leiva, cronista de Santa Lucía.

Lamentablemente durante los hechos, un joven vendedor llamado Rafael Blanco, perdió la vida al recibir un disparo en el tórax, que según la historia, se le escapó a un guardia del recinto carcelario.

Algunos historiadores afirman que hubo además una concentración en la Plaza de la República, a la que asistieron muchos de los que estaban en la caminata que recorrió parte del casco central. Así transcurrieron los eventos del día 23 de enero de 1958 en Maracaibo.

hechos

omar Baralt se dirigió al Palacio de Gobierno junto a un grupo de estudiantes que se habían concentrado en la Plaza Bolívar. Lo hallaron desocupado.

Seguridad Nacional, en La Ciega también estaba entre los edificios abandonados por los funcionarios perezjimenistas.

Nava Urribarrí utilizó una artimaña, haciéndole creer a todos que se dirigían primero a la Cárcel Pública, dando un giro hacia la Comandancia de Policía.



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