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La Paz, 21 Ene. ABN.- El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, admitió aquí
que atraviesa una situación muy crítica, enfrentado a protestas regionales y
sociales, a tiempo de sufrir un nuevo revés con la censura parlamentaria a
cuatro de sus ministros.
"Estoy atravesando un momento muy crítico y muy difícil", dijo el
mandatario en un discurso improvisado ante el palacio de gobierno, con el
cual agradeció a centenares de cristianos de Bolivia, Chile y Perú, que se
congregaron a orar por la paz en Bolivia, informa un despacho de Prensa
Latina.
A pocos pasos, la Cámara de Diputados censuraba al mismo tiempo por
mayoría a los ministros de la Presidencia, José Galindo; Desarrollo
Económico, Horts Grebe; Hacienda, Luis Carlos Jemio, e Hidrocarburos,
Guillermo Torres.
La determinación, respaldada por una mayoría que incluyó a parte de los
diputados del Movimiento al Socialismo (MAS), fue el corolario de una
interpelación motivada por la decisión gubernamental de aumentar, con el
nuevo año, los precios de los combustibles.
El alza es también invocada por otras protestas, la principal la
del Comité Cívico de la oriental región de Santa Cruz, que continúa en su
tercera semana tras rechazar la organización anoche una rebaja parcial del
precio del diesel y exigir la eliminación total del aumento.
El ministro Galindo rechazó en duros términos la censura, que consideró
producto de una consigna política y calificó las críticas de los
legisladores como "demagogia barata" alimentada de "palabras falsas, bajas,
vacías, sin razonamiento, sin sentido, sin reflexión ni contenido".
La cámara rechazó los argumentos de los ministros, en el sentido que el
alza fue determinada por la necesidad de adecuar los precios internos de los
combustibles a los internacionales, para evitar su contrabando a países
vecinos, y aliviar al fisco del costo de la subvención de los mismos.
La censura no obliga a la renuncia de los afectados y fue aprobada
por los movimientos Nacionalista Revolucionario (MNR) y de la Izquierda
Revolucionaria (MIR, socialdemócrata), así como Nueva Fuerza Republicana
(NFR) y parte del MAS.
La medida fue considerada un duro golpe político contra la
administración Mesa por analistas locales, según los cuales estrecha aún más
el cerco de dificultades de la misma y azuza rumores diversos que no
descartan una posible renuncia presidencial.
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