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Caracas, 18 Ene. ABN.- El penalista colombiano Ernesto Amezquita, quien
preside la Asociación Colombo-Venezolana por la Paz y la Integración, aboga
por la vía diplomática para solventar la discrepancia entre ambas naciones
suramericanas, en función de desterrar la cultura de la guerra y aupar una
cultura de la paz.
Enfatizó el profesional del Derecho que ciertos sectores de
ambos lados de la frontera se empeñan en presentar un problema bélico
bilateral que en realidad no existe y recomendó verse en el espejo de
Colombia, donde sí hay una situación de conflictividad interna de grandes y
graves proporciones desde hace más de 50 años, situación ésta que subrayó no
querer que se traslade a Venezuela, donde en democracia se impulsa un
proceso muy particular.
Estos planteamientos los expresó al analizar el impasse surgido
a raíz del secuestro en Venezuela, el lunes 13 de diciembre de 2004, de
Rodrigo Granda, militante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
(FARC).
Sobre este caso enfatizó que el asunto no debe manejarse como un asunto
personal entre los Presidentes, de Venezuela, Hugo Chávez Frías, y de
Colombia, Álvaro Uribe Vélez, según lo planteó el diario El Espectador de la
Nación vecina, como tampoco se debe percibir como un evento personal entre
Granda y los funcionarios militares o policía secreta de Colombia, "se trata
de un problema de Estado (...) Hay 70 millones de hombres y mujeres que
esperan el fortalecimiento de la integración, y es esto lo más importante
(...)".
En torno a la posibilidad de llevar el problema a instancias
internacionales, como algunas personas lo han sugerido, indicó que por
tradición las divergencias entre ambas Repúblicas se han resuelto por las
vías diplomáticas, y en esta ocasión no tiene porqué ser diferente. Admitió
además anhelar, como hombre comprometido con la justicia, a que sea el
camino del entendimiento, el que se transite una vez más.
Respecto a la presencia en el país de efectivos militares y/o
policiales colombianos a espaldas de las autoridades venezolanas para
capturar a Granda, afirmó que ningún Estado en el mundo que se considere
democrático y culto puede instigar o participar como cómplice a irrespetar
la soberanía de otra nación.
Conforme a esto condenó esa acción y pidió, en su condición de
ciudadano colombiano, disculpas al Gobierno y al pueblo venezolanos por la
misma.
Amezquita, a pesar de que califica de justa y objetiva la
reclamación de Venezuela a Colombia, hizo hincapié en que los resultados del
enfriamiento de las relaciones integracionistas vulnera a sectores que no
tuvieron nada que ver con el irrespeto a la soberanía. Sobre este insistente
punto de vista aupó el proceso de unidad entre las naciones hermanas.
Admitió que no puede concebir como un país puede pretender que
un problema interno se extienda a los vecinos, tal como hizo Colombia
respecto a Venezuela.
El Derecho Internacional indica que cualquier acción de un Estado debe estar
avalada por las autoridades competentes del Estado donde necesita actuar por
alguna circunstancia, y lo contrario constituye una "ignorancia supina del
Derecho Internacional (...)", argumentó.
Estas opiniones las emitió en el programa Contragolpe que modera la
periodista Vanesa Deivis, en Venezolana de Televisión (VTV).
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