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No imitar lo peor de nuestros aliados
Caso Granda: Que dice una periodista oligarca colombiana
Por: Aporrea
Fecha de publicación: 17/01/05
imprímelo mándaselo a
tus panas
Nota de aporrea: Recibimos este artículo de un venezolano, que nos dice: Andando a tientas por los veneros de los periódicos de la oligarquía colombiana me conseguí con un artículo de opinión que no dejando de ser antichavista y tratando de mostrarse como "abogado del diablo" y también de Dios se expresa como sigue más abajo; nada más y nada menos que entresacado del Diario "El Tiempo" de la fresca Bogotá, cuna no por muchos siglos de las desgracias de Bolívar y de los Bolivarianos "de verdad".
Hasta otro rato.
Amigo
Néstor


Salud Hernández-Mora
Si al menos fuera 'Jojoy'... (16 de enero de 2005)

Un gobierno democrático, legítimo y recto no puede torcer la ley para conseguir sus fines.

Que a Hugo Chávez le gusta más un guerrillero que a una caleña una liposucción es algo evidente. Como lo es que si se encontrara con el 'mono Jojoy' por una calle caraqueña, lo que le provocaría es regalarle una peluca y un disfraz en lugar de marcarle a su ex amigo Uribe para que lo atrapara.

Al inefable Chávez le encanta coquetear a las guerrillas y provocar a las derechas, porque disfruta jugando a revolucionario castrista y se diría que encuentra alguna similitud entre los de la Sierra Maestra y los que tenemos ahora en las montañas de Colombia. Digamos que el bolivariano tiene esos desvaríos, como Uribe los tiene con Bush.

Pero su inconfesable deseo de convertir a Venezuela en un santuario para los supuestos revolucionarios suramericanos no es razón suficiente para que el gobierno colombiano mienta, soborne, mande secuestrar y pisotee a su vecino. Ni excusa para que en lugar de admitir sus evidentes errores y pida disculpas, los mantenga.

Cierto que los jefes de las Farc y del Eln utilizan cuando quieren el territorio de la República Bolivariana como retaguardia porque allí no les friegan en exceso la vida mientras no se pasen de la raya. Por esa razón, ambos grupos deben andar preocupados al ver que, con la colaboración o sin ella de los cuerpos de seguridad venezolanos, sus jefes pueden caer en las redes colombianas.

En ese sentido, produce gran satisfacción saber que al menos les dañaron el sueño placentero, como también que termine en prisión cualquiera que pertenezca a esas bandas capaces de cometer las atrocidades que de sobra conocemos. Pero no debemos quererlo a cualquier precio. Un gobierno democrático, legítimo y recto no puede torcer la ley para conseguir sus fines. Menos aún para cazar a un mando que no era determinante en la organización y que ni siquiera figuraba en las listas de Interpol.

Es como si un personaje de trayectoria intachable decidiera realizar un atraco. Apuesto a que asaltaría el Banco de la República y no un cajero de supermercado. Puestos a perder la reputación y las amistades, mejor hacerlo por algo que merezca la pena.

Si Uribe hubiera capturado de forma similar al 'mono Jojoy', en el supuesto de que Chávez se hubiera negado a colaborar o ante el temor de que, en lugar de cooperar lo alertara (que es mucho suponer), estaría menos clara la polémica de si actuó bien o mal. Además, en ese caso, el gobierno no tendría que mentir tanto porque apenas se le exigirían explicaciones.

Bastaría con que aceptaran que capturaron con malas artes a 'Jojoy' en Venezuela porque tenían evidencias de que Chávez nunca lo haría. Ahí se colocarían ambos mandatarios a la par y ninguno podría lanzar la primera piedra. Y, dado el prontuario del conocido criminal, más de un gobierno extranjero miraría para otro lado. Pero sobornar nada menos que a policías de un país amigo con el que se habían recuperado canales de colaboración económicos y políticos, ahora rotos; inventar el cuento de que detuvieron a Granda en Cúcuta y mantener la mentira a todos los niveles contradiciendo al gobierno venezolano, es lamentable.

No se dan cuenta de que obrando así Uribe pierde credibilidad exterior además de deteriorar las relaciones con los vecinos. Actúa como si se creyera Bush, sin estar al frente de un Imperio, y olvida que algunos sectores europeos y norteamericanos lo perciben como un ultraderechista latino dispuesto a violar derechos fundamentales.

Ya sé que hay mandatarios que cometen más abusos, Bush, sin ir más lejos, que hace una guerra por capricho para coger a Saddam, pero no es necesario imitar siempre lo peor de nuestros aliados. Como recurrir con insistencia a la mentira o negarse a admitir que esta vez, siquiera por esta vez, Chávez tiene razón. ¿Es mucho pedir la verdad y disculpas a Venezuela?



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